Un habano sabe elevar el alma por encima de las grandes pequeñeces

He leído que los puros tercian en encendidas polémicas, y por esto hoy hablo de algo tan placentero. Muchos fumadores se han obstruido como el andullo también causada por el excesivo rechazo a la armonía pero en este caso, no es ni por afinidad ni por contraste. Simplemente inducir al apagón del placer único de un habano. 

Un habano es para saborearlo, para negociar y también para sincerarse, recrearse y solazarse. Demasiadas cosas para no tomarse en serio una comida, donde se termina hablando de los términos más importantes para constituir una sociedad, hacer una inversión, unión o celebración. Es donde siempre se transmite paz y algo más importante: sinceridad. Realmente veo imposible que alguien que esté fumando un habano te intente engañar o hacerte tropezar. 

Sus palabras “siempre” serán para atender y confiar. Para mí el habano era en el momento de entrar a negociar casi imprescindible, me daba confianza hacia quien tenia delante. Y aconsejo a los que no vayan a ir al espacio como es mi caso, que sigan este sencillo consejo. No ocurría lo mismo con los cigarrillos, los cuales denotan más nervios, miedos e inseguridades que el Rey Habano. Recuerdo perfectamente el Vicepresidente del Barça, el Sr. Nicolau Casaus. Él era el símbolo del entendimiento y la paz entre el Barça y cualquier equipo español. No digo que todo fuera fruto de sus habanos, pero sí que le facilitaban un placer que contagiaba a sus adversarios y era siempre bien recibido con su Montecristo del nº 1. 

Ahora cuesta más saber que las propuestas son honestas. Aunque la vieja práctica y la lógica te conduce a otros sistemas. El mejor y que no falla nunca, es no beber alcohol o hacerlo ver, si te ves obligado. Pero por encima de todo, no bajar la mirada a los ojos del contrario. Si con quién negocias te aguanta tu firme mirada, fúmate con gusto ese habano al llegar a casa, si en el lugar de reunión no ha sido posible encenderlo. Recuerde: la verdad y la sinceridad, solo se pueden ver a través de la transparencia del humo de un buen habano.

 
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