Un café con impuestos, por favor

Justo en estas fechas uno se entera de que los Reyes Magos son los…., más o menos el equivalente a perder la primera ilusión infantil. Para los adultos, la ilusión navideña se limita más a hacer bien los deberes con los impuestos, lo que nos ayuda a madurar a pasos agigantados.

Aquí también estamos madurando rápido, después de que Emiratos Árabes y Arabia Saudí, dos miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, que ya llevaban tiempo barajando la idea del impuesto sobre el valor añadido, lo apliquen en el 2018. Nos despertaremos de la farra del uno de enero con el IVA (VAT en inglés) sobre nuestras cabezas. A pesar de que sólo se aplicará un 5% sobre el valor final, un impuesto indirecto por tus caprichitos en la tienda gourmet es como que te traigan carbón por gastar más, a pesar de que, macroeconómicamente hablando, es un signo de economía madura. Pero nos quedan días del 2017, y para quemar los últimos cartuchos y celebrarlo por todo lo alto, se organizan rebajas sobre las rebajas de diciembre. Creo que no hay otro lugar donde se disfruten tantos descuentos comerciales como aquí. Además, se celebra todo: antes de terminar el año ya estamos con el Dubai Shopping Festival (que también se aplica en otras ciudades con el único interés de que los clientes no se vayan a Dubai a dejarse la pasta), la Navidad, el Ramadán más dos Eids musulmanes, el Diwali indio, la Pascua ortodoxa, el Año Nuevo del calendario gregoriano y el del calendario chino, el día de Acción de Gracias y, cómo no, Black Friday, que es la más profana de toda la lista, pero que a algunos les llena de felicidad tanto o más que las otras fechas.

El peligro es que después del uno de enero lleguen las vacas flacas y el consumo se contraiga, aunque se espera que la inflación suba un 3,5% justamente por el IVA. En líneas generales, el año se presenta bueno: las infraestructuras y el transporte tirarán del carro porque la Expo está a la vuelta de la esquina, y el barril de Brent subiría de 51 dólares a 56 (que España le añada un 70% de impuestos a la gasofa es otra cosa). No olvidemos que la zona tiene un cambio fijo con el dólar desde hace décadas, así que los peligros en política monetaria vendrán del Atlántico.

Todo esto se lo cuento en estas fechas navideñas, a modo de cierre anual y previsión del nuevo, justo el día en que me han hackeado la tarjeta del banco, posiblemente por internet: desde las cinco de la mañana están comprando a mi nombre en todas las boutiques virtuales, en plan Sarah Jessica Parker adquiriendo manolos Blahniks y arruinándose para pagar su casa. Parece que incluso los piratillas de mi tarjeta están agotando recursos, no vaya a ser que les pille el 5% de IVA a ellos también.

 
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