Si me hackeas el móvil te contrato, chaval

Si puede responder a la pregunta en un par de frases, a lo sumo tres, el puesto es suyo, aunque lo más seguro es que, dada la pregunta y teniendo una cierta edad madura, usted recoja sus bártulos y pida la vez en la cola del paro, pero siempre le queda reinventarse para sobrevivir, o esperar a que le caiga el gordo de la lotería, o llorar por una pensión no contributiva, que también las hay.

La entrevista sobre hackear el móvil me la contó un chaval que todavía no es ingeniero informático ni nada por el estilo, pero le preguntaron eso para saber cuál era su nivel de aplicación práctica. El joven en cuestión no llega a los veinte años y cuando termine la carrera sus conocimientos estarán ya obsoletos, dado el ritmo de la innovación tecnológica. Si fuera un e-gamer profesional estaría pensando en qué hacer tras la jubilación anticipada, en torno a los 24 ó 25 años, y si se podría reinventar como entrenador de e-gamers, escritor de manuales de e-juegos o simplemente e-utillero, llevando las bandejas rebosantes de coca colas y pizzas a los cracks del juego electrónico.

La tecnología no es solo juego. Muchos puestos de trabajo actuales no existían para nuestros abuelos, y los nativos digitales que vienen detrás de los millennials no saben qué es una casete de audio, así que….win-win situation: las mejores soluciones tecnológicas tienen que ver con ayudar a los que no están tan tecnológicamente avanzados, y que a la vez la novedad les ayude a mejorar su calidad de vida. Algunos de los inventores que he conocido últimamente han creado dos soluciones para andar por casa:

  • Una aplicación para que no olvidemos tomar las pastillas (menudo avance para los que tienen un enfermo en casa, que pueden compartir toda la información sin repetírsela unos a otros y hacérsela llegar al médico y a la farmacia, que a su vez envía las nuevas dosis cuando recibe la alerta), así que el mercado potencial es el mundo mundial porque todos caemos enfermos alguna vez;

  • Un traductor de textos escritos a braille para invidentes, con opción audio para los que no quieran seguir la traducción con el dedo sobre la página. En ambos casos, los de equipo IT necesitan a otros que no son IT (médicos, abogados, científicos, lingüistas, periodistas, fotógrafos, diseñadores,...) para que lo que programan tenga un uso práctico. Quitar barreras es una de las claves de la innovación. Innovar con éxito consisten en aprender rápido, medir los resultados rápido e implementar las nuevas soluciones… rápido también.

Yo no puedo hackear teléfonos todavía, pero lo tengo en tareas pendientes. Los adolescentes que tengo en casa ya me han dado alguna idea de cómo se hace y, oigan, no es tan difícil. ¿Me presta su teléfono un minuto? Es broma.

 

 
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