¿Sabes quién te va escuchar?

​Llegué 10 minutos antes de la hora, se trataba de una charla a universitarios de la Facultad de Ciencias Económicas. Mi intervención trataba sobre la estrategia multicanal de la banca. Como dominaba el contenido, no me preparé la conferencia como hubiese debido. Fue un grave error, lee y lo descubrirás.

Sabía que mi público eran estudiantes de último curso. Y el error fue precisamente ése: que sólo sabía eso de mi audiencia.

Lo que no sabía, y– ojo - hubiese sido muy sencillo de averiguar, era… por qué asistían (sólo por conseguir un puñado de créditos, no porque les interesase el contenido), que yo intervenía en último lugar (4 horas encerrados, estarían hartos), de qué hablarían los conferenciantes que me precederían (posibilidad de conseguir becas), desconocía qué especialidad habían escogido, qué temas les interesaban, y un larguísimo etcétera. La falta de tiempo y una dosis de pereza fueron los motivos por los que no preparé bien mi intervención. Dirás que tampoco parece nada dramático. En esta ocasión, quizá no. Pero conocer a la audiencia es muy importante para conseguir tu objetivo. Por muchas razones, pero las fundamentales son que te permite personalizar el contenido.

Volvamos a la universidad. Los 600 segundos que tuve antes de entrar en la sala me sirvieron para constatar todo eso, pero – oh, gracias Providencia – averigüé un detalle que fue mi tabla de salvación. Estaban muy interesados en Twitter, entre otras razones porque tenían una especie de competición en la que ganaba quien tenía más seguidores. Era un clavo ardiendo pero me agarré a él. Algo que podría haber preparado muchísimo mejor si lo hubiese sabido antes. En fin.

La improvisación funciona si llevas muchas presentaciones a tus espaldas, y no siempre. Subo a la tarima, de un solo vistazo confirmé mis peores augurios: el panorama era desolador. Todos los universitarios estaban medio tumbados en sus asientos… Les miro y pregunto a bocajarro:

  • ¿Tenéis Twitter? (...Algunos se despertaron, otros siguieron durmiendo…)

Conseguí que subiera al escenario un chico alto que tenía más de 10.000 seguidores.

  • ¿Cómo lo has conseguido? Si trabajases en un banco, ¿como conseguirías seguidores?

Me salvé, se despertaran todos, e incluso la sesión se alargó más de lo que tocaba. Apenas utilicé el power point que tenía preparado, pero no adaptado a la audiencia. ¡Eso debería haberlo hecho antes!

Es probable que pienses “ya conozco a mi audiencia”, déjame provocarte: lo crees. En tu próxima presentación en público, infórmate (redes sociales, internet, preguntando a organizadores, etc.), descubrirás cuántas cosas puedes aprovechar… Qué ganan o pierden y quiénes, el itinerario profesional, potenciales objetores o aliados, y un larguísimo etcétera. Eso sí, luego te tocará adaptar contenido, el enfoque, incluso la estrategia.

En el próximo artículo, hablaré de una forma de “hipnotizar” a quiénes te escuchan y cómo te servirá para que no se pierdan ni una palabra de tu exposición: dibujando imágenes en su imaginación. Por cierto, verás una escena de una película… Un abogado delante de un jurado que es… Sublime.

 
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