Qué respondes si te preguntan qué es un colegio

​Existen términos difíciles de definir, y curiosamente no tienen que ver necesariamente con la mecánica cuántica, sino con la vida cotidiana, y con aquello que más se supone que dominamos.

Si preguntas a 100 personas si saben qué es un colegio, creo que además de una cara de suspicacia recibiríamos un sí, un “por supuesto”, un “cómo me preguntas algo tan obvio”. Pero estoy convencido de que si a continuación pedimos la definición, vamos a tener tantos tonos, colores y sabores como gustos.

Alguno, con buen criterio, antes de aventurarse a dar una definición preguntaría el contexto o la razón de la pregunta. Porque de la misma forma que una silla puede servir para sentarse, también sirve como soporte para cambiar una bombilla.

Para mí un colegio es una institución que prepara a nuestros hijos para que en su vida adulta se puedan integrar a la sociedad. En sociedad convivimos, trabajamos, creamos, soñamos, e inventamos. Ciertamente en la definición anterior es posible que falte un “debería” ser una institución que prepare a nuestros hijos.

En algún punto de la historia los colegios del mundo se transformaron en necesarias guarderías. Para algunas familias los colegios abren en horas previas a los horarios de sus trabajos, así es posible que puedan dejar los niños antes de presentarse en su puesto de trabajo; y de la misma forma, el colegio cierra sus puertas con posterioridad a la hora de trabajo. De esta forma, ya sea el padre o la madre, puede salir de la oficina con tiempo suficiente para recoger a su “retoño” y llevarle a casa. Una cuenta rápida evidencia que el colegio abre más horas que la oficina.

En otro momento, y quizá cuando se empezaron a hacer las comparativas de educación entre países, los colegios se convirtieron en centros de carga de estudios, mochilas pesadas llenas de libros, más materias que las que se estudian en la universidad, y cargas de deberes extras. Los niños y jóvenes se enfrentan a una cantidad exagerada de información, y evaluaciones.

Ninguno de los casos anteriores se parece al mundo real. En la empresa, independientemente de lo que estudies, y al menos no por contrato, no pasas jornadas tan largas. Si alguien entra a trabajar a las 8:00 y sale a las 18:00 tendríamos que preguntarle obligadamente qué está haciendo mal, o cómo podemos ayudarle, mucho más justificado si además todos los días se lleva deberes. O en el segundo caso, si en nuestro trabajo nos atacaran con tantos tipos de materias, nos evaluaran cada dos semanas, y nos pusieran notas comparando a todos los empleados unos con otros sin ningún tipo de recompensa, creo que los sindicatos tendrían mucho trabajo. Cuando comparo la mochila que llevo al trabajo, y la que mis hijas llevan al colegio, sería el equivalente a decir que yo llevo la merienda y ellas van de acampada, son muchos kilos en la espalda de una niña de 10 años.

Cuando me tocó a mí de estudiante en el colegio, no recuerdo tanta materia, tampoco que la mochila pesara tanto, mi generación recordará que jugábamos en las calles por las tardes, o visitábamos los parques… y hablo de la generación que ha creado la era digital.

Mi definición de colegio me gusta, pero evidentemente no encaja con la realidad. Ahora es cuando entra en escena la tecnología y la sociedad digital.

Mucho se ha dicho y escrito de la poca presencia de la tecnología en el aula, un espacio que ha recibido pocos cambios en los últimos siglos. Se suele decir que si alguien que vivió hace 200 años nos visitara en nuestro tiempo, uno de los espacios en los que se sentiría cómodo y familiar es el aula de un colegio. Una pizarra digital no es el mejor ejemplo, hace lo mismo que la pizarra de tiza, solo que más complicado y difícil de operar, y menos ecológico, todo sea dicho.

Lo que cambia es la sociedad. El tele-trabajo es más frecuente cada vez, tanto las organizaciones como las personas están encontrando la mejor forma para eliminar el presencialismo y aprender a trabajar por objetivos que permitan conciliar mejor la vida personas y familiar con el trabajo.

Cuando todo mi trabajo está en “la nube”, el colegio y las mochilas llenas de libros empiezan a pesar mucho más. Cuando la información está a la distancia de un clic, los exámenes y las interminables horas copiando de los libros a un cuaderno dejan de tener sentido. Esto, más el hecho de que no tiene equivalente laboral.

Más importante que definir qué es un colegio hoy, deberíamos pensar cómo vamos a definir un colegio en el año 2020 y si nos identificaremos con esa definición, o mejor aún, si nos sentiremos orgullosos.