¿Por qué las pensiones no deben subir más de un 0,5%?

Hace dos semanas el INE publicó los datos de la​ encuesta trimestral de salarios que subieron 0,5% anual en 2017, que devolvió los siguientes datos evolutivos:

Encuesta trimestral coste laboral / INE

Los resultados son concluyentes: aunque los sueldos de empleos a tiempo total (línea superior marrón claro) hayan crecido ligeramente durante la crisis, la retribución media de los trabajos a tiempo parcial (línea inferior gris oscura) permanece estancada. Y, lo que es más importante, existe una inmensa diferencia entre ambas retribuciones, brecha que además crece.

Si a ello unimos el aumento proporcional de los puestos de trabajo a tiempo parcial frente a los otros, la clara consecuencia es que el coste salarial apenas ha aumentado desde 2008 (línea azul).

Por mucho que se publicite que los convenios han subido los salarios entre un 1,5% y un 2% la realidad es que sustituir trabajos a tiempo total por los de tiempo parcial sale a cuenta a las empresas y lo practican de forma sistemática, frenando el crecimiento del coste laboral con eficacia. De otra parte, los contratos nuevos a tiempo total se hacen a salarios muy inferiores a los que se hacían hace años, es más, se ha retrocedido una década.

Mucho tiene que ver la reforma laboral que ha flexibilizado el mercado del trabajo a costa de una precariedad salvaje que impide el crecimiento de los salarios reales. Las rentas brutas del trabajo en esta crisis redujeron su peso sobre el PIB.  Adicionalmente, la reforma laboral aún tendrá efectos de reducción del coste salarial medio durante muchos años más, vista la enorme horquilla que existe entre coste salarial de empleos a tiempo total y parcial. A pesar de que salimos de la crisis, el factor trabajo no lo percibe y de ahí el malestar social creciente.

En el siguiente gráfico puede verse cómo las rentas del trabajo no se han recuperado: 

Evolución salarios impuestos ebe PIB : INE

¿Qué tiene que ver el crecimiento salarial con la revalorización de pensiones?

El Banco de España realizó un gran informe en 2017, que debería formar parte de la biblioteca de consulta básica de los políticos antes de pronunciarse sobre las pensiones. Como se recoge en el mismo, la sostenibilidad de las pensiones públicas en España tiene que ver con la evolución de la masa salarial y de la productividad de la economía. De estas variables depende a corto plazo la recuperación de las cotizaciones que financian las pensiones en un sistema de reparto como el nuestro.

Por tanto, nos encontramos con dos tendencias contrapuestas, estancamiento de salarios y subida de las pensiones medias, ambas con fuerte componente inercial que se contribuyen a debilitar la financiación de las pensiones.

Con las pensiones públicas acontece que el coste medio se dispara por varios factores:

  1. Los nuevos pensionistas perciben pensiones muy superiores a la media y la crisis apenas ha hecho mella en sus bases reguladoras de pensión.

  2. Los pensionistas que abandonan el colectivo (por fallecimiento) cobran pensiones mucho más bajas que la media.

  3. Por razones demográficas y de incentivos, el número de nuevos pensionistas crece con intensidad.

Evolución de la masa salarial y de la productividad de la economía / Banco de España

¿Qué es la solidaridad inversa?

Cuando hablamos de Solidaridad como fundamento de la sostenibilidad de las pensiones debemos contemplar que la solidaridad bien entendida se ejerce desde quien está en mejor situación hacia quien está en peores condiciones. No es que los pensionistas estén en buena situación, es que los trabajadores en activo están bastante peor. No es de extrañar que el precariado de los millenials no acuda a las manifestaciones por las pensiones. Perciben un cierto poso de solidaridad inversa, una tergiversación de la Solidaridad real.

Por tanto, exigir que los pensionistas obtengan incrementos de pensiones por encima del coste medio laboral de los trabajadores en activo (y cotizantes a la Seguridad Social) resulta más que discutible desde el punto de vista económico y de justicia distributiva.

¿Y financiar las pensiones con impuestos? Aunque fuesen financiados por impuestos sobre la renta de las personas físicas, dado que los trabajadores en activo serían los que tendrían que pagarlos principalmente, desafía la racionalidad. Y además, solo con una subida acumulativa del IRPF podríamos hacer frente a sucesivas revalorizaciones automáticas de las pensiones, con la consecuencia de que la renta neta de trabajo (después de impuestos) caería más aún. De otra parte, subir el IVA, resultaría socialmente regresivo. Como excepción, defiendo la necesidad de aumentar las pensiones mínimas con cargo a impuestos y no a contribuciones sociales.

Es tiempo de plantearse o crear nuevos impuestos que no graven el factor trabajo o, simplemente, subir las cotizaciones sociales para no empeorar el desequilibrio de las cuentas de la Seguridad Social.

Y por demás, en un sistema de pensiones de reparto como el nuestro, la subida de las pensiones debe vincularse al coste laboral medio y no al Índice de Precios al Consumo ya que pivotando sobre este último no hacemos más que agravar la insostenibilidad el sistema público de pensiones.

Plantear subir las pensiones más de un 0,50% es pretender hacerse trampas al solitario y envolverse en la pancarta de la Solidaridad para demandar favores particulares que solo benefician a un segmento de la sociedad.