¿Por qué el gobierno chino crea su propia criptomoneda?

Cuando hablamos de tecnologías que están cambiando el mundo solemos pensar en robots, inteligencia artificial, automatización, coches autónomos o plataformas que han puesto del revés modelos de negocio que parecían infalibles. Sin embargo, muchas veces dejamos en segundo plano a una de las que probablemente más va a modificar el paisaje socioeconómico en los próximos años. Hablo de las criptomonedas, amparadas en la tecnología blockchain.

Aunque probablemente hablamos de una revolución todavía en fase inicial, los estándares de implementación se van posicionando. En medio mundo, los responsables de innovación de los principales banco, consideran que las tecnologías blockchain serán tan disruptivas como lo fue en su día Internet. Digamos, para entenderlo, que si bien la red descentralizó toda la información dando acceso global a la misma, las criptomonedas harán exactamente lo mismo validando las operaciones económicas a partir del consenso global.

Y en esto que aparece la noticia de que China, segunda potencia económica del mundo, se está preparando para ser el primer país en ofrecer su propio blockchain. No es una noticia menor. El gigante asiático lo piensa hacer bajo el amparo del propio Banco Popular de China. Una aparente incoherencia que explica la importancia de las monedas en las que no se puede intervenir. Parece ser que llevan tres años experimentando y ya han encargado a expertos de Deloitte y del Citi que les ayuden a poner la máquina en marcha.

El motivo, según dicen, radica en que los usuarios chinos son artífices de un 95% de las transacciones mundiales que se generan a partir de los bitcoins. Muchas transacciones que escapan del control oficial, ya han sido objeto de investigación desde las plataformas donde cotiza la divisa virtual. BTCC, Huobi y OKCoin han sido las primeras en ser analizadas con lupa. Un follón importante que no debe de apartarnos del foco real, el control.

Está por ver el efecto de esa decisión. Es obvio que se reducirán los costes que se generan por la intermediación. Pero es cierto que el que un Estado se ponga al frente de una implementación de esta índole, tiene que ver con otros motivos. A partir del uso del blockchain, China podrá recopilar enormes cantidades de datos sobre cada transacción alcanzando una mejor predicción de cualquier previsión monetaria y de la evolución de cualquier mercado de divisas. Recordemos que los datos son la materia prima más valiosa que tenemos en un planeta digitalizado hasta el extremo.

Y esta decisión china se venderá como una virtud. Como una medida revolucionaria. Pero al igual que pasa con muchos modelos de negocio que se han expandido por el mundo a expensas de legislaciones lenta, y que ahora son imposibles de encorsetar, el blockchain va a suponer el cambio de todo el modelo económico que rige las monedas y su cambio regulado. La manera en la que vemos la intervención económica mundial se pondrá patas arriba y para evitarlo, seguramente tarde, los bancos centrales pretenderán crear sus propias criptomonedas.

China ha dicho que va a sustituir una cantidad enorme de su oferta en papel por criptomoneda. Esto es serio. Mientras medio mundo sigue con sus temas color sepia, otros ya saben que van a replantearse de manera radical todos sus modelos económicos en los próximos años y a la fuerza. Y no será por los robots, ni por la inteligencia artificial. Van a ser parte implicada en la gestión del los glóbulos rojos de la economía del futuro inmediato.

Si buscamos paralelismos entre la llegada y expansión del blockchain e Internet, el punto en el que se encuentra es exactamente en el que la red de redes estaba antes del nacimiento de Google. Se escucha que esto va para largo o que falta mucho tiempo. Que está muy expandido en Asia pero no tanto en Europa o América. Es un mantra habitual. Se suelta para evitar preocupaciones. Pero la innovación llega cuando el mercado la acepta y está muy cerca de que lo adopte. Lo ha hecho ya con miles de cosas que nos rodean y que apenas hace 10 años eran pura ciencia ficción.

Se amontonan las revoluciones y esta de las criptomonedas ya tiene a un actor importante tomando, técnicamente, la delantera. Esto va a ir rápido. Las Fintech tienen mucho que decir, los bancos mucho que comprar, las empresas mucho que implementar, las personas mucho que observar y los gobiernos mucho que aprender.

 
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