Os pido disculpas, lo que está pasando en Cataluña es culpa mía

Al igual que muchos, la mayoría, sabía lo que iba a pasar si se seguía por este camino y no hice nada.

Ayer mismo expliqué en el entorno del Congreso Nacional de Escuelas de Negocio que se celebró en la Agencia EFE, que la Transformación Digital es la adaptación a una economía digital que tiene unas reglas claras e indiscutibles.

La economía digital es global, pide derribar fronteras, no construirlas. Por ejemplo, en la isla de Irlanda se están enfrentando a su población al crear una frontera, consecuencia del Brexit. Cada reunión no hace más que abrir viejas heridas que estaban cicatrizadas, y entorpecer además las relaciones entre humanos y los negocios.

Competencia global. Que nadie crea que compite con su vecino, estás perdiendo el tiempo vigilando a la tienda de al lado, todos estamos en un e-commerce global, donde los consumidores exigen el mejor trato posible. Se trata de unirse a los demás, de usar tecnologías que otros han desarrollado para poder crecer más rápido y ser más potente. Si queremos competir frente a Estados Unidos y China, por ejemplo, necesitamos una “piña” en Europa, no fracturas ni discusiones internas.

Cultura digital. No se trata de digitalizar, se trata de que todos adquieran una cultura digital que les permita entender su entorno. Con la cultura y la formación digital apropiada. Un usuario completamente digital, pero mal formado, no es capaz de reconocer una noticia falsa, de las tantas que circulan y sirven para alimentar pasiones y no razones. En el año 2017 se puede contrastar cualquier cosa que nos digan, y se puede evaluar las fuentes.

Importancia al usuario. Se acabaron “los grandes”, las corporaciones, y los mega-directivos, la economía digital es democrática, tanto que se construyen las soluciones alrededor del usuario, delito ignorarle. Ignorar la opinión de cualquiera de las partes, es además de una falta de educación, un grave error. No se ignora a nadie.

Lo cierto es que yo lo sabía, pero no hice nada. No pedí audiencia ni a Rajoy ni a Puigdemont, no pedí hablar ni en el Congreso de los Diputados en Madrid, ni en Barcelona. Me he dedicado a ayudar a empresas y personas a liderar con la Transformación Digital, creí que así también hacía país, pero no di lo que podía dar por mi país. Lo siento de verdad, os pido disculpas a todos, prometo ser más activo y decidido.

 

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información