Oposiciones para carteros y puertos chinos

N​o entendí muy bien por qué una vieja amiga había decidido presentarse a las oposiciones de Correos. Programadora, sin trabajo fijo desde que el gobierno regional dejase de financiar una pequeña empresa que gestionaba los contenidos de municipios pequeños, se había inscrito en bolsas de empleo aquí y allá para cubrir bajas temporales, y así apareció haciendo suplencias en Correos, justo un poco antes de que se anunciaran las súper mega oposiciones a las que dentro de unos meses aspirarán cientos de miles de españoles.

“Si ahora va todo por email, WhatsApp y aplicaciones en el móvil, dime quién va a mandar una carta como no sea una multa de tráfico por correo certificado”, le dije. “Los chinos”, me respondió, “paquetes de la China. Hay algunos tipos que todos los días tienen un paquetito que viene de China, la gente compra a diario”. A los que compramos por internet en Emiratos nos llegan los pedidos por mensajero privado. El que se paga de su bolsillo un apartado de correos tiene que ir en persona a recoger todo, ya sean cartas o paquetes. Por un coste adicional, pagas un buzón en tu puerta y te distribuyen cartas dos veces por semana.

En cuanto a productos chinos, en Dubai tenemos Dragon Mall, para comprar a lo grande. Es un centro comercial chino del tamaño de varios hangares juntos para pasearse a gusto. Algunas turistas se funden cien euros en collares-pecheras de perlas chinas, cultivadas en fábricas abandonadas y transformadas en granjas de ostras, y me viene el recuerdo lejano de los pendientes de perlita de Majórica que tuve de pequeña.

Una parte considerable de las mercancías chinas que llegan a España pasan por Dubai, donde tienen una tarea inmensa decomisando copias falsas, aunque hay otros caminos hacia la piel de toro: el tren entre China y Madrid, la ruta ferroviaria más larga del mundo, funciona desde hace más de un año. Otro proyecto en ciernes es la nueva ruta de la seda, que generará 8 trillones de dólares en 2020 desde el puerto seco de Khorgos (en la frontera kazajo-china) y que llegará, a través del corredor de 3.000 kilómetros que atraviesa los territorios de Cachemira y Baluchistán-, al puerto paquistaní de Gwadar en el Océano Índico, y de ahí viajarán los contenedores chinos rumbo al mundo mundial.

Khorgos será la nueva Dubai, pero menos glamurosa. DP World (Dubai Ports) asesora el proyecto, sobre el que Forbes asegura que China recibirá el 49% de los beneficios que genere el puerto seco. Ahí es nada. Y todo por distribuir mercancías.

Amazon y otros canales de venta por internet tienen mucho que ver con ese boom de la paquetería española. El empresario Jack Ma prepara el desembarco de su gigante Ali Baba, que coincidirá más o menos con el lanzamiento de Khorgos y, cuando Correos se atasque con tantos paquetitos chinos, habrá que reforzar el servicio postal con drones a domicilio.  

 
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