Ofender

Ofender, lo más corriente del mundo y lo más fácil. Todo el mundo puede ofender a quien le de la gana. Solo es necesario conocer un poco al presunto candidato a recibir la ofensa. Es fácil encontrar su punto débil, tanto si lo conoces personalmente, a través de cualquier  medio de comunicación  o por alguna  persona que dice saber algo. La cuestión es desacreditar a quien sea. Con o sin razón, con motivos o sin ellos. Da igual. 

Tenemos unas poderosísimas  herramientas para hacerlo, incluso sin necesidad de dar la cara si no quieres. Es asqueroso. Hay un viejo refrán que dice " difama, que algo queda". Y es cierto.

En los medios, en todos, sacan a bombo y platillo cualquier noticia negativa para cualquiera. Las rectificaciones, por contra, ocupan mucho menos espacio. Y, por supuesto, no vale decir " lo siento, no quería decir eso". ¡¡¡¡Claro que querías decir eso!!!!

Si no quieres decir algo verdaderamente ofensivo de otra persona, no lo dices. Ni se te pasa por la cabeza. 

Se supone que las palabras sirven para expresar las opiniones, los sentimientos, los pensamientos; luego, si dices que fulano o mengano es tal cosa o tal otra, es porque lo has pensado. Has creído en ello y piensas que todo se puede decir públicamente. Por supuesto, solo se trata de tu opinión pero puede hacer mucho daño y si rectificas es porque piensas que también te puede salpicar a ti el daño.

Está bien el derecho de expresión pero, igual que en los juzgados, para poderlo expresar públicamente debería exigirse alguna prueba. Vale, no hace falta prueba porque no es un juicio y no va a tener consecuencias para el que expresa su opinión. Y ahí estriba el problema. ¿Qué pasa si la reacción del ofendido sí  tiene consecuencias penales? Porque si muchas cosas de las que se dicen en las redes, a veces anónimamente claro, lo dijeran a la cara y recibieran un puñetazo como reacción, probablemente los ofendidos serían denunciados por agresión.  Y así están las cosas.

Todo vale desde acusaciones personales hasta deseos de que sufras tremendos males. Y si te sientes mal, te aguantas.

No entiendo que mucha gente haga bromitas a costa  del dolor de otros. Por muy enemigos tuyos que sean, hay que respetar algunas situaciones que si las tuvieras que soportar tú, agradecerías un poco de caridad. Y ya no hablo de los chistes sobre masacres terribles, que tendrían que avergonzar a la humanidad y que, por lo visto, para algunos son divertidísimas. Y estoy hablando de casos relativamente recientes algunos y recentísimos otros. De casos actuales, de casos que te rompen el corazón cuando los recuerdas.

Es una moda nefasta. Espero que solo se trate de un "subidón" causado por la impunidad actual y que poco a poco vuelva a imperar un cierto respeto en la sociedad.

 
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