Octubre, mes de citas con las startups

Elijo empezar el mes de octubre celebrando el mes de las startups. Después de un mes de vacaciones en modo avión, más un par de semanas en modo histeria hasta que los colegios volvieron con sus férreos horarios (qué felicidad para los que somos padres), la rutina regresa a nuestros estresados corazones y los calendarios de eventos se multiplican en proporción geométrica, imposible llegar a todo.

Los más avezados ya han reservado para asistir a las demostraciones de startups de fintech, basadas fundamentalmente en criptomonedas. Gran parte de los cerebritos de las startups que se presentan en Emiratos son de la India, donde tienen su propio Silicon Valley en Bangalore (BIT) e Hyderabad (HITEC). Los ingenieros indios son valorados en el Golfo por su preparación y compromiso, valores adquiridos de unos progenitores que constantemente supervisan los resultados escolares de sus retoños. Durante siglo y medio, los indios fueron ciudadanos británicos cuando visitaban a los países del Golfo, después se independizaron del imperio y más tarde en el Golfo se delinearon fronteras. Desde hace cincuenta años, los indios son inmigrantes pidiendo trabajo, sin rencores ni odios, aportando esfuerzo y tesón.

El fruto de la larga presencia india se plasma en los pódiums de startups premiadas: tres de tres, en la última entrega a la que asistí. Los vencedores tenían tres cosas en común, además de su nacionalidad, los galardones y los “cloud credits” de seis cifras: al menos un miembro del equipo estaba en Estados Unidos o, en su defecto, en Gran Bretaña; todos vendían un proyecto con visión de colaboración a varios niveles, lo cual siempre es más atractivo para inversores en diferentes tramos; y por último, ninguno adolecía de problemas de ego para llenar la tribuna.

Una de las startups ganadoras ya había conseguido reunir un millón y medio de dólares, pero necesita cinco millones para lanzar el servicio. Ahora que las familias, los amigos y algunas instituciones les han financiado para llegar hasta aquí, les toca llamar a las puertas de los inversores. Unas treinta familias concentran la fortuna de Emiratos (me lo dijo un pajarito muy informado), y la tarta es apetitosa: 1.3 trillones de dólares -algo menos de mil trescientos billones de euros-. También hay otros inversores a nivel medio con carteras diversificadas, a los que les gustaría poner su granito de arena en el nuevo pelotazo tecnológico. Así que hay que en Dubai y Abu Dhabi se hace algo así como en las “Primera citas” de Carlos Sobera: facilitar que los desparejados se conozcan, hablen, y, si todo sale bien, que un selfie lo santifique en las redes.

Las grandes tecnológicas de California como Twitter (Sriram Khrishnam), Microsoft (Satya Nadella) y Google (Sundar Pichai) están dirigidas por indios que triunfaron antes de que Estados Unidos les restringiera los visados. Ahora que la globalización permite dirigir una empresa desde cualquier punto del planeta, quizá sea el momento de acercar el Silicon Valley americano a oriente y que todo acabe quedándose aquí. 

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información