¿Mientes sobre sexo?

Me ha hecho mucha gracia esta entrevista. El entrevistado ha publicado un libro llamado “Everybody Lies” que traducido significa “Todo el mundo miente”. Seth Stephens-Davidowitz ha utilizado los datos de búsquedas en Google para saber lo que más buscan los americanos cuando nadie los mira. Y sí, en materia de sexo, miente hasta el apuntador.  

Esto ya lo sabíamos, ¿verdad? El chiste del parchís, en el que fulanito “se come una y cuenta veinte” es prueba de ello. Pero lo más gracioso es que no sólo mentimos sobre cantidades o tamaños. Mentimos sobre el fondo, la forma y el color. Y lo mejor es que, al parecer, ellos en realidad las prefieren rellenitas.

Toda esa fachada de echarse la novia cañón esquelética con pechos “turgentes” -- los cuales, obviamente, ¡sólo pueden ser de silicona! -- tiene más que ver con impresionar a los amigos que con deseos íntimos auténticos. La entrevista especula con la enorme pérdida de energía que esta paradoja genera: las mujeres dejándose la vida en perder unos kilos para resultarles más apetecibles a sus machos, cuando en realidad ellos tendrían más ganas si ellas engordasen un poco. ¡Me parto!

Otro mito desmontado es el ultra erotismo de la mujer joven, en plan angelito anoréxico de Victoria’s Secret. Resulta que muchos hombres sienten atracción por mujeres mayores. Si eres mujer de más treinta años y más de treinta kilos seguro que te estás riendo conmigo de lo delicioso que resulta todo esto. ¡Somos las nuevas sex symbols! Aunque nadie lo sepa y ninguno esté dispuesto a admitirlo públicamente. Nuestro repentino sonrojo placentero al descubrirnos tan apreciadas tendrá que permanecer en secreto.

Tanta mentira sobre sexo me recuerda a un libro buenísimo que leí hace unos años: “Sexo y Amor” de Francesco Alberoni. Entre miles de ejemplos, datos, anécdotas y párrafos eróticos, cuenta cómo los hombres son increíblemente sensibles a las modas eróticas de cada época. Si las mujeres decidimos que pintarse la uña pequeña del pie de color verde fluorescente es lo más caliente que hay, digamos, y si ponemos a todas las blogueras y estilistas a repetirlo quince veces, y las revistas lo analizan en ocho direcciones, y las famosas salen todas mostrando su informe uña enana perdida al final del pie en ese tono ultra “on fire”, entonces los hombres se lo creen. ¡Jajaja!

Lo cual demuestra que son un poco peleles, ¿no?

O que las tontas somos nosotras. Porque a fuerza de crear mitos eróticos imposibles de cumplir para cualquier mujer real con una vida normal, cotidiana, con niños y mascotas, padres mayores, trabajos exigentes y casas que no se limpian solas, nos convertimos a nosotras mismas en el anti-mito. En las anti Diosas del deseo sexual.

Conclusión: que estamos todos bastante confundidos sobre lo que realmente nos pone. Y que, como en casi todo lo demás, cuando nos hacen encuestas y entrevistas contamos unos tongos auto-complacientes dignos de Harry Potter o una saga de ciencia ficción. Dime de qué presumes y te diré de qué careces, o dime qué deseas y luego Google te mostrará lo que no deseas desear.  

En aras de ser más ecológicos y eficientes, estaría bien que dejases de contar cuentos y admitieses que no sabes lo que realmente quieres. Si no lo sabes en materia amatoria, ¿pues en qué área de tu vida vas a tenerlo claro?

Empieza por lo primero y quizá veas que lo demás se acaba colocando solo. Léete el libro de Alberoni este verano, y cuando acabes léete el mío, que seguro que después de “Sexo y Amor” y “Pasión Salvaje” te da por reciclar y reinvertir la energía que antes ponías en intentar ser lo que nunca fuiste.

¡Así podrás “darlo todo” sin rubor! ;-)!!

 
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