Linde y los pensionistas sin hipoteca

Todos podemos tener un mal día. El Gobernador del Banco de España la ha vuelto a liar comentando que muchos pensionistas tienen pensiones públicas bajas pero vivienda en propiedad, por lo que tienen menos gastos y una riqueza acumulada de la que disponer para complementar las pensiones públicas.

Inmediatamente las redes sociales se pusieron a rojo y los medios de comunicación se han lanzado en su contra. La primera andanada contra el Gobernador apunta a su falta de sensibilidad. El discurso de la calle, del que se apropian políticos y periodistas acríticos, asume que los pensionistas son pobres de solemnidad, lo cual dista de ser cierto.

Como prueba y referencia reciente tenemos el documento de la OCDE Pensions at a Glance 2017 que debería ser de obligatoria lectura por todos los gestores políticos de las pensiones.

Sus principales conclusiones, publicadas en diciembre de 2017, fueron:

  1. El envejecimiento de la población se acelerará a un ritmo muy rápido en España, que tendrá la segunda tasa más alta de dependencia de la vejez en la OCDE en 2050, después de Japón.

  2. Las tasas de reemplazo neto futuro para los trabajadores de carrera completa de salario medio serán del 82%, que es mucho más alto que el promedio de la OCDE del 63%, incluso después de tener en cuenta la importante reforma de pensiones legislada en 2013.

  3. La edad promedio de salida del mercado laboral se estancó desde 2010, ampliando la brecha con el promedio de la OCDE, que ha seguido aumentando.

  4. La jubilación flexible está limitada en España por grandes desincentivos para combinar el trabajo y las pensiones y para prolongar la vida laboral después de la edad de jubilación.

Como se deduce, los pensionistas están razonablemente bien cubiertos en España mientras que la pobreza infantil resulta especialmente lacerante para una nación que presume de estar en el mundo desarrollado. Asimismo, Bruselas ha amonestado privadamente al gobierno por la exclusión social de nuestros desempleados, especialmente de los de larga duración.

El Informe FOESSA 2017 nos alerta sobre la realidad invisible de la pobreza en España. Como valora Sebastián Mora, de Cáritas : “Se está produciendo un `empobrecimiento de la pobreza´. Dijimos durante estos años atrás que la pobreza se había hecho más extensa, intensa y crónica. Hemos conseguido estabilizar en cierta medida la extensión. Pero, sin embargo, vemos como la intensidad y la cronicidad no se debilita. Pero nosotros estamos convencidos de que se puede cambiar la realidad, que podemos transformarla. No podemos resignarnos a la pobreza como algo natural”. Basta ya de mirar hacia otro lado. Estas, y no otras, deberían ser las urgentes prioridades en la agenda social de España que nos deberían sacar a la calle masivamente. Las pensiones, siendo relevantes, deberían ocupar un segundo plano.

A los alemanes les cuesta tragar con que las familias españolas son más ricas que las suyas. Y, obviamente, no es por los sueldos, sino porque nos hipotecamos a muerte y ahorramos duro para pagar mensualmente la hipoteca. Si adicionalmente hemos vivido una revalorización inmensa de los inmuebles en los últimos cuarenta años, el resultado final es que cuando acabamos de pagar la hipoteca, tenemos un patrimonio. Y lo mismo ocurre con los pensionistas, no nos engañemos. Quien compró en propiedad en los años setenta acumula una revalorización inmobiliaria extraordinaria y, probablemente, irrepetible en el futuro.

El problema no está ahí, sino en que nos sobra el ladrillo y nos falta ahorro para la jubilación. Nuestro modelo de ahorro está obsoleto y ahora nos encontramos con riqueza, pero sin liquidez.

Necesitamos soluciones imaginativas y a largo plazo, no insultos.  Y en este debate, antes o después, demandaremos ideas para transformar los ladrillos en dinero de forma eficaz y ahorrar en planes de empleo.

Reitero aquí lo ya expuesto antes en esta tribuna:

  1. El Pacto de Toledo debe tomar las riendas y desarrollar las hipotecas inversas
  2. Es técnicamente complejo, pero mucho menos que la dichosa fórmula de la revalorización de las pensiones y en esta tribuna anticipamos las claves de las hipotecas inversas revitalizadas.
  3. Y,  sobre todo, impulsar de una vez los planes de empleo.

Bien haría el Gobernador si evita jardines ajenos y por el contrario alienta el desarrollo de hipotecas inversas y planes de empleo que faciliten la digestión del ladrillo a los presentes y futuros pensionistas.

 
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