¡Libertad!

Libertad, palabra en boca de todos hoy en día. Se repite por todas partes, se hacen manifestaciones en su nombre. Se clama a voz en grito por la libertad.

Pero la libertad no es algo tan simple que se pueda definir en una sola palabra. Se supone que libertad es la posibilidad de hacer lo que te parezca cuando te parezca. En todos sentidos y en todos los campos. Eso es lo que se reivindica, ¿no es así?

Pero eso simplemente es imposible. No se puede tener libertad absoluta sin invadir la libertad de los que te rodean, cosa que no te van a permitir porque ellos también tienen los mismos derechos que tú y desean el mismo grado de libertad que tú. De modo que hay que ceder y limitar la libertad personal, es decir, los deseos personales.

En esta parte del mundo donde habitamos, me refiero a la Unión Europea, las libertades generales son muy amplias. Yo creo que satisfacen a la mayoría de las personas. En el ámbito general. Puedes tener y practicar la religión que quieras, vestir como quieras tanto hombres como mujeres, vivir donde quieras, hablar en el idioma que te parezca. Nadie te va a recriminar que hables japonés, sueco o portugués o lo que sea. Otra cosa es que te entiendan, pero eso es cosa tuya. En teoría puedes estudiar lo que quieras. Digo en teoría porque muchas veces no encuentras plaza en el centro adecuado a tus aspiraciones. Pero eso no es falta de libertad. Puedes comer lo que te parezca y donde te apetezca. Puedes casarte con quien quieras, del sexo que quieras y separarte cuando quieras. Puedes manifestarte, opinar, leer ( aquí no hay libros prohibidos) cantar y gritar.

No se me ocurren más libertades a nivel general aunque debe de haberlas.

En todos esos casos, si no puedes acceder a algo no es por falta de libertad sino de dinero. Muchas cosas que te están prohibidas, te serían permitidas con un premio de la lotería o un empleo bien remunerado o una herencia sustanciosa. Así es que no es falta de libertad.

Otra cosa es cuando la libertad a la que se aspira es individual. Cuando se tiene un anhelo muy grande por algo que solo te concierne a ti, a veces a más personas también, pero no es general. Ahí es donde están la mayoría de los problemas y cuando se puede incurrir en delito.

Un hombre no puede tener (hablo de nuestro espacio vital) la libertad de dominar a su mujer y si no lo consigue por las buenas hacerlo por las malas. Una persona no puede aspirar a tener dinero saltándose todas las leyes y robándolo.

De diversas maneras, desde luego, desde el simple caco que te da un tirón del bolso hasta el gran señor que hace mil juegos malabares en sitios remotos para estafar a Hacienda y con ello a todos nosotros, pasando por el que va robando en su empresa y sigue así hasta que un día lo descubren. 

Seguro que todos nos sentimos poco libres en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. No podemos hacer y decir lo que nos da la gana. Ni a nuestro alrededor, ni con nuestra familia, ni con nuestros amigos, ni en el trabajo. O sea que nos tenemos que reprimir, voluntariamente, a diario. Es decir, no somos completamente libres. Nos debemos a muchas obligaciones y consideraciones.

Por supuesto hablo de personas que viven normalmente. No me refiero en absoluto a las que están secuestradas por mafias, delincuentes y familiares brutales. Esas personas no pueden manifestarse para pedir su libertad. Sus carceleros no se lo permitirían.

Por eso la libertad es muy relativa.