León-Texas y cómo paliar los efectos del cambio climático

El viento del Este empujó a nuestras carabelas para descubrir América. Quinientos años más tarde, resulta reconfortante ver ondear la bandera de Castilla-León en lugares tan lejanos como Texas, donde no reniegan de nuestro pasado común.

Por esto nos sentimos más cercanos a la tragedia derivada del desbordamiento de sus pantanos. Y es que llovió intensa e implacablemente en la costa este de Texas.

Fenómenos extremos cada vez más frecuentes

La semana pasada, The Economist puso el acento en el creciente número de catástrofes climáticas a nivel mundial. Afortunadamente, aunque la frecuencia haya aumentado, el número de víctimas ha disminuido en las últimas décadas, para tranquilidad de las compañías reaseguradoras.

Desastres naturales según causa

El crecimiento de estos fenómenos extremos es tan relevante que la Organización Meteorológica Mundial, a principios de septiembre, ha emitido varios informes acerca del comportamiento reciente de fenómenos adversos a nivel mundial y su impacto económico creciente (como, por ejemplo, éste). Su Grupo de Expertos, que estudia el impacto Cambio Climático sobre los ciclones tropicales, ha realizado una declaración sobre el posible vínculo entre el cambio climático causado por el hombre y el huracán Harvey que pueden consultar en este enlace.

En casi todo el mundo las lluvias masivas son arrastradas por el viento del Este, que en el Caribe puede ser un huracán y en otras zonas de Asia tiene varios nombres como tifón o monzón. Es un mismo fenómeno físico: el viento del Este actuando sobre un mar de aguas calientes genera nubes que descargan ingentes cantidades de precipitación, causando grandes daños a las economías afectadas. El reciente de Texas no solo anegó viviendas sino que bloqueó la actividad extractora e industrial de la zona.

Los efectos locales del cambio climático 

Es el mismo viento predominante que aquí, cuando sopla desde tierra adentro, seca el ambiente y propaga los incendios en Portugal, Extremadura y  Castilla-León. Un viento del Este que inunda Texas mientras impide la lluvia en León y seca nuestros pantanos.

Imagen de un pantano

No se puede luchar contra el viento del Este, es el predominante a nivel mundial por razones físicas derivadas de la rotación de la Tierra. Pero sí debemos prevenirnos de las consecuencias del cambio climático. Sobre todo en el Mediterráneo.

Durante muchos años se ha constatado que la temperatura de la superficie del agua en verano es similar a la de la costa de Mauritania, mucho más al Sur. Y que por tanto, la combinación de un mar muy caliente con un viento del Este puede generar inundaciones muy serias en nuestra costa levantina.

AEMET dispone de un Atlas Climático del Mar muy recomendable como referencia de datos históricos.

Temperatura de la superficie del mar

Pues bien, el gráfico está ya desfasado. Este año la temperatura media del agua en Denia en agosto (donde pasé unos días) está en 26 grados, que correspondería al calor en una latitud correspondiente a Dakar en los años ochenta.

A este paso, en unas tres o cuatro décadas tendremos en agosto una temperatura del agua de 29 grados, como actualmente en La Habana o Veracruz. Y, previsiblemente, tormentas tropicales similares cuando sople el viento del Este.

Los efectos del cambio climático sobre la agricultura, la vegetación y la economía son asimétricos. Globalmente considerados, suponen una amenaza para el crecimiento económico de España especialmente para la agricultura y el turismo. Mientras posiblemente nos conduzcan a un Levante caribeño con inundaciones, existe un riesgo de desertización en el Oeste de España. Algo parecido a lo que estamos viendo en este año hídrico, con una gran sequía en Galicia, Asturias, León y Palencia mientras en el Sureste ha llovido por encima de lo normal.

Índice de precipitación

Más vale prevenir

Mientras tanto, no podemos permanecer cruzados de brazos. Hay que mitigar sus consecuencias tomando medidas como:

  • Un uso más racional y moderno del consumo de agua para usos agrícolas en la cuenca del Duero. Hasta ahora el agua no era un recurso muy escaso, pero esto ha cambiado irreversiblemente. Nuestra experiencia en lugares como Murcia o Almería, gestionando el agua, nos permite saber que se puede conseguir con facilidad.

  • Prevenir los incendios y mitigar sus efectos trabajando durante todo el año. Está bien invertir en medios para combatir el fuego una vez declarado, pero falta dotación presupuestaria para mantener los montes limpios y los cortafuegos en buen estado.

  • Adoptar acciones preventivas que eviten catástrofes materiales y humanas por lluvia especialmente en el Levante. Un plan de contingencia que nos prepare ante lluvias torrenciales como no hemos visto en el pasado.

  • Aumentar las tasas de aseguramiento tanto de viviendas, como de cosechas y de las industrias. Cuando viene una inundación, o una sequía, la forma de evitar la quiebra empresarial o familiar pasa por contratar seguros. 

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información