Las claves de un buen portavoz corporativo

Según la RAE, portavoz es aquella “persona que está autorizada para hablar en nombre y representación de un grupo o de cualquier institución o entidad”. Sin embargo, hoy en día es mucho más que eso. El portavoz corporativo se ha convertido en una figura clave en la reputación de la imagen de cualquier compañía. De él depende dar una respuesta rápida y evitar que una crisis de relaciones públicas degenere en una crisis de reputación.

En un momento en que las redes sociales permiten una interacción directa e inmediata entre las marcas y sus clientes, que se han hecho con el poder, están más informados que nunca y exigen respuestas, el portavoz corporativo debe ser algo más que un mero transmisor de los mensajes corporativos. Debe digitalizarse y controlar todos los canales de comunicación, conversar con sus públicos y ser capaz de explicarse ante un panorama mediático menos especializado.

Desde las organizaciones tenemos que trabajar la comunicación de los mensajes corporativos y la formación de nuestros portavoces. Ante una crisis, los medios de comunicación, las redes sociales y la opinión pública reclamarán aclaraciones por lo que será necesario tener reacciones inmediatas y explicaciones convincentes que ayuden a aclarar la situación. Es esencial que cada portavoz esté formado para asumir esta responsabilidad y cuente con las habilidades comunicativas necesarias para trasladar correctamente un mensaje diferencial, relevante y que consiga generar interés. No podemos dejar la reputación de nuestra compañía en manos de la improvisación.

No es menos importante la labor de selección de esos portavoces. A veces las crisis se agravan por la falta de empatía del portavoz. Unas palabras mal escogidas, desafortunadas o a destiempo pueden exacerbar el problema. Por ello, aquellos que representan la empresa tienen que ser conocedores de la situación y estar siempre accesibles a dar cualquier explicación ante las pautas marcadas por el comité de dirección. Ser portavoz corporativo va más allá de una entrevista o una rueda de prensa puntual y requiere de dedicación, disponibilidad y renovación constante.

No es fácil encontrar buenos portavoces, que dominen aquellos mensajes que la compañía quiera comunicar, así como las técnicas para hacerlo y las plataformas o medios de comunicación a los que dirigirse. Ahora más que nunca, la profesionalización y la formación de los portavoces es vital para proteger la reputación de la marca y diseñar la estrategia idónea para cada organización. El portavoz tiene que entrenarse para adquirir las habilidades comunicativas mediante programas prácticos adaptados a la realidad de la empresa.

Ya son muchos los expertos que afirman que las compañías son dueñas de su marca y los consumidores son dueños de su reputación. Y así es. Ante un problema reputacional, la estrategia que diseñemos y el portavoz que elijamos, marcarán la diferencia entre minimizar el impacto o sucumbir.

 
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