Lanetro, Wallapop, ... más humo español

A veces las tribunas de los medios deben ser consecuentes, y por qué no, duras, muy duras. Quienes llevamos años en esto de la economía, la tecnología e incluso la nueva economía, sabemos distinguir buenas ideas, buenos proyectos, de otras prácticas denominadas humo. En España no somos ajenos a estas tácticas, dedicadas en muchas ocasiones, a simplemente conseguir dinero fácil con fines del todo menos onerosos.

Estos días estamos viendo el principio del fin de Grupo Zed, conocida hace años como Lanetro. Una empresa que creció en base al humo, al dinero de terceros. Algunos sorprendentes como Grupo Planeta. Una empresa con buen ojo para los negocios, pero que aquel día miró tuerto hacía el lugar incorrecto. Salvando las distancias, hoy hablamos en nuestra Ecoonomia.com del caso Wallapop. Nada a criticar, excepto valorar una empresa que factura 0 (cero) en cientos de millones de euros. La ilusión se puede comprar, el humo simplemente se disipa en el cielo.

Algunos dirán que todos los inicios son dificultosos. Lo cual es cierto. Pero ni Google, ni Facebook tuvieron unos ratios de inversión contra ventas tan escandalosamente bajos. Está bien potenciar el producto patrio. Es lícito que algunos medios jueguen al "media for equity" para mirar de monetizar sus inversiones. Todo eso es incluso lógico. Pero quizá ya no lo es tanto la mirada dispersa de muchos otros medios. Ya sería hora de que cuando un medio publica alguna noticia, no simplemente atienda a la nota de prensa del inversor o de la empresa. Hace falta analizar, mirar los datos, y leer entre líneas. 

Y eso falta mucho en España. En Ecoonomia.com no somos los más aplicados. Quizá tampoco seremos, a día de hoy, los más documentados. Podría ser incluso que no podamos entender algunos análisis. Pero precisamente. por todo eso, sabemos leer las noticias y queremos explicarlas de forma que los lectores las puedan entender. La economía es algo que va de nosotros, de gente de la calle. Y nadie en la calle puede entender que algo que factura cero digan que vale cientos de millones de euros. Perdonen querido lectores, pero ni en España, ni en el lugar más recóndito del mundo. El humo es humo, las cifras son cifras. Y todos, reitero todos, sabemos leer esos datos.

 
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