La noticia ya no es quien, cuánto y donde

Todos los días salen corruptos en las noticias. Corruptos de todas clases y de todas las "categorías". Lo pongo entre comillas porque si eres corrupto no tienes ninguna categoría. Eres escoria. Y esa escoria nos la presentan a todas horas por cualquier medio para que nos enteremos bien de lo malos que son. Vale, ya nos hemos enterado. En España, no sé nada de otros países, si tienes un puestecillo en alguna administración, chupas del bote. Si eres de los importantes, te llevas el bote entero. En todos los ámbitos. En el político y en el privado.

Con toda la propaganda que hacen piensas que la justicia, por fin, se ha despertado. Puede ser que sí en el sentido de que algunos son ya castigados, no todos, porque hasta que los encuentren a todos pueden pasar décadas.

Pero para mí hay otro problema muy, muy gordo. Parece que en este país se han erradicado, igual que algunas  enfermedades como la viruela, la peste y otras, la vergüenza, la decencia y el sentido del honor. No hace tantas generaciones, dos a lo sumo, una persona que hubiera robado y se hubiera expuesto su delito públicamente, estaría muerta socialmente. No solo la persona en cuestión, sino también toda su familia. Habría perdido su honor aparte de la condena que le hubieran impuesto los tribunales.

Hoy una cosa así no pasa. El ladrón, que muchas veces ha arruinado a cientos o miles de personas, que ha destrozado los esfuerzos de toda una vida de trabajo..., en fin, que ha actuado como un verdadero sinvergüenza, sigue conservando a la mayoría de sus amigos.

Aquí no pasa nada. No devuelve lo robado, pasa un poco de tiempo en la cárcel, sale y a vivir tranquilamente. Además, como hay tanta escasez de puestos de trabajo, aunque alguno de sus colaboradores se dé cuenta de lo que está ocurriendo, no puede arriesgarse a denunciar. Imaginemos que denuncia, imaginemos que le hacen caso y se ponen a investigar. Lo más probable es que, aunque imputen al ladrón, antes despidan al denunciante. Además con el agravante de que, para contratarlo de nuevo en otro empleo, se lo van a pensar dos veces pues saben que si hacen cualquier movimiento sospechoso van a ser denunciados.

Es decir que ser honrado hoy en día es muy arriesgado. Y aunque lo que estás viendo no te deje dormir tranquilo, tienes que acallar tu conciencia pensando que tu familia tiene que sobrevivir y para eso les hace falta tu sueldo. Así que te callas.

El honor ha pasado a la historia porque si te acusan, por decencia y honor debes dimitir, defenderte y si eres inocente demandar al acusador. Pero no aferrarte al cargo como si fuera el único madero flotando en medio del océano. 

Eso para los políticos y en la esfera privada igual. Aunque la empresa sea tuya, hay cosas que no se pueden hacer. Insisto, no es decente aprovecharte de tus trabajadores porque sabes que van a tener muy difícil encontrar otro trabajo.

Sueldos de miseria, horas extra impagadas y otros abusos, todo eso, aunque no lo recoja el código penal, es otra manera de robar.

Es decir, hemos entrado en una vorágine en la que ser maleante, desde el más alto hasta el traficante más miserable, es normal.

Habrá que acostumbrarse y, si se puede, defenderse.

 
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