La maldición de los "vales"

Seguro que todos hemos tenido vales en nuestro poder alguna vez. Los vales de todo tipo proliferan. Desde los vales descuento a los vales regalo o a los vales de alguna propaganda. Cuando aún no tienes experiencia, te ilusionan. Piensas que se trata simplemente de un regalo o de una comodidad, es decir de una gentileza. Pero luego viene la cruda realidad.

En muchos establecimientos de alimentación suelen dar vales de mil cosas, descuentos, galletas, caldos, etcétera. Siempre condicionados a un cierto gasto. Como realmente es un regalo, la opción de tirarlos a la basura es válida. Si te interesa los utilizas y si no, no. Realmente no te han costado nada.

Los establecimientos comerciales, de ropa, de moda, de informática, de complementos y de muchas cosas más, habitualmente te devuelven el dinero si tú devuelves la compra. Por supuesto en perfecto estado y dentro de un plazo establecido. Eso es una gran ventaja en muchos aspectos porque te permite equivocarte sin consecuencias. Hasta ahí, bien.

Lo malo es cuando compras en un comercio que te permite devolver lo adquirido pero, en vez de devolverte el dinero te hace un vale por el importe de tu devolución. Puedo decir, por experiencia, que cambiar un vale de esos es una tarea dificilísima. Generalmente tienes un plazo para cambiar el vale, largo, pongamos de seis meses, y piensas " bien, ahora no veo nada que me interese pero ya iré pasando hasta que encuentre algo". Y el tiempo va pasando y resulta o que aunque visites el establecimiento regularmente no encuentras nada a tu gusto y muchas veces se te olvida el dichoso vale y dos días antes de que caduque te lo encuentras y corres a buscar algo para gastarlo.

Entonces, lo normal es que tengas que añadir dinero. Eso seguro porque si lo que vas a comprar cuesta menos, no te van a hacer otro vale por unos pocos euros, por lo tanto escoges algo que vale más. Pagas la diferencia y te marchas convencido de que lo que has adquirido no te va a servir para nada. En realidad, si no fuera por el vale, no lo hubieras comprado pero......había que utilizar el vale.

Esa misma moda de los vales cuando se traslada a los regalos resulta igualmente nefasta. Es corriente que cuando llega un santo o un cumpleaños o cualquier otra ocasión en que haya que obsequiar a alguien, no se sepa que regalar. Es realmente difícil acertar, sobre todo cuando, o no conoces muy bien al receptor del obsequio, cuando no sabes sus gustos o cuando, incluso conociéndolos no sabes que anhela en esos momentos. Como tú lo  que deseas es agradarle, le regalas un vale regalo de un determinado establecimiento. Por lo general, tal como he dicho antes, el precio del regalo elegido y el montante del vale no van a coincidir. Tendrá que hacer lo ya sabemos.

Si, además, le regalan varios vales de diferentes establecimientos va a tener mucho trabajo.

Aún a sabiendas de que no es elegante, de que "no queda bien" y de muchos otros inconvenientes de orden social, ¿se imaginan si en lugar de abrir un sobre y encontrarte un vale, abrieras un sobre y encontrarás un billete o dos o más?

Si eso pasara con todos los vales que se pueden recibir en una onomástica, entonces sí que tendrías un buen regalo. Podrías ir al establecimiento que quisieras, elegir lo que realmente desearas y, o poner algo de dinero pero contento o, si sobraba algo, gastarlo en el cine o en un bar.

En fin, eso no pasará en el día a día, actualmente solo pasa en las bodas, pero hay que pensarlo. Puede que no fuera elegante pero sí muy práctico.

 
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