La innovación disruptiva hace mejores empresas

Términos como inteligencia artificial, realidad virtual o machine learning no son ciencia ficción y su aplicación ya ha alterado los procesos de fabricación de las compañías. Los asistentes virtuales han modificado la manera de buscar en Internet y utilizar dispositivos; los smartphones determinan el comportamiento del usuario y hasta serán capaces de predecir cada perfil de consumidor; el machine learning analiza datos y adquiere conocimiento de su propia experiencia, algo que permite adaptar la información a las necesidades del usuario.

Todas estas nuevas herramientas tecnológicas son la punta de lanza de un profundo e imparable proceso de innovación disruptiva, que implica un cambio radical en las empresas y las obliga a una renovación constante en todos los órdenes: desde la estricta cadena de producción al customer service pasando por los empleados, clientes y sociedad. Este tsunami de innovación disruptiva no ha hecho más que empezar y está afectando a factores clave de la empresa como la productividad, la competitividad, la formación, la gestión de personas, la comunicación, el mercado laboral o la política fiscal.

Pero ¿estamos realmente preparados para afrontar esta revolución?

Hoy en día, la toma de decisiones se realiza en entornos cada vez más expuestos, complejos y en plazos casi inmediatos. Los líderes de las organizaciones no solo deben tener la capacidad de detectar las tendencias del mercado y vertebrar a su empresa o a su departamento; deben además cubrir los requerimientos de los clientes, conocer a proveedores y competidores y estar siempre dispuestos a innovar.

En este contexto, existen dos retos inmediatos en toda organización. En primer lugar, la potenciación de las cualidades humanas de sus empleados para optimizarlas a través del trabajo en equipo, de la creatividad y de la implicación con la misión y los valores de la compañía. Únicamente así lograrán generar valor de una manera sostenida y reiterada. Y, en segundo lugar, las empresas tienen asimismo la importante misión de ser responsables y comprometidas respondiendo a las opiniones y necesidades de sus grupos de interés, orientando el negocio hacia una influencia positiva sobre el entorno. Las organizaciones que se atrevan a afrontar estos desafíos de la mano de la innovación serán mejores empresas.

Es evidente que la tecnología mejora gradualmente los procesos de producción y el acceso a los mercados, pero no debemos olvidar que los protagonistas de la innovación, el principio y fin de todo, siguen siendo las personas. Ellas son y serán nuestro mayor capital porque ayudarán a la compañía a interpretar el entorno competitivo que se presenta con el cambio tecnológico y nos dotarán de las herramientas necesarias para afrontar este corolario de retos y oportunidades.

 

 
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