La importancia de la marca personal digital

Son ya pocos los que aún no ven claras las ventajas de las redes sociales. La mayoría de las empresas cuentan ya con perfiles actualizados que utilizan para informar, interactuar y conocer a sus seguidores. Pero esto ya no es suficiente. Las empresas del siglo XXI pueden y deben sacar partido de la marca personal de sus profesionales y fomentar que el CEO y los ejecutivos top tengan una presencia relevante en redes sociales.

Al dar el salto a las redes sociales, los directivos deben enfocarse en crear una marca personal sostenible y forjada en el tiempo. No vale de nada imitar ni crear perfiles si luego van a estar vacíos de contenido. Es fundamental no interpretar un personaje, imitar, manipular para alcanzar el éxito o buscar únicamente la reputación a corto plazo. Construir una marca personal digital requiere de trabajo y esfuerzo. Para poder sacar provecho de las oportunidades de comunicación que brinda el ecosistema digital, hay que construir una marca que cuente con un producto excelente, auténtico y que con valor diferencial único.

La clave reside en ir un paso más allá y además de crear y compartir contenido, tener clara la misión y metas a alcanzar, definir las habilidades personales y fijar una propuesta de valor. También escuchar para establecer mejores relaciones: implementar una estrategia de escucha social no sólo permitirá dar seguimiento y analizar una determinada información sino que, además, podremos participar en conversaciones en línea sobre la marca o sector que nos interese. Para ello, debemos detectar a los ‘influencers’ y relacionarnos con ellos, localizar los miembros más activos de nuestra comunidad y participar en grupos y/o foros especializados.

En este sentido, la actividad offline sigue siendo fundamental como complemento de todas estas actividades, pues la asistencia a eventos, conferencias, etcétera, ayudará a reforzar la marca personal. Otra regla de oro para una marca digital rentable es ser consciente de que en todo momento se está representando a la compañía, por lo que el portavoz solo debe pronunciarse si tiene absoluta certeza de que va a comunicar hechos y cifras irrefutables. Internet tiene memoria, al escribir posicionamos nuestra marca personal y también la imagen de la empresa. En caso de conversar sobre temas laborales desde perfiles personales, hay que extremar la prudencia para evitar cualquier riesgo.

Esto no significa que ser un referente en redes profesionales esté reñido con hacerse un nombre en las redes personales. Comunidades como Linkedin aportan infinidad de sinergias y un entorno perfecto en el que mostrar conocimientos y aptitudes personales. Otras redes como Twitter, Facebook o Instagram, son excelentes herramientas para hacer llegar contenidos. El panorama digital ha revolucionado todos los ámbitos de nuestra vida y ya no se trata de estar o no estar en la Red sino de la imagen que mostramos al ‘googlear’ nuestro nombre. Contar con una buena imagen personal digital, que muestre quiénes somos y qué hacemos será aquello que nos permita formar un perfil público profesional que aporte un valor diferencial a nosotros y a nuestra empresa.

 
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