La empresa ante la rendición de cuentas

Los empleados, los clientes y la sociedad en general admiten la imperfección y los errores, pero lo que no toleran es la falta de transparencia. Este principio, aplicado al mundo de la empresa y de la comunicación, está impulsando un nuevo modelo de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en el cual las compañías ya no se limitan a informar, sino que asumen la gran importancia de la escucha a la sociedad y los grupos de interés. Esto hay que sistematizarlo en un proceso continuo. RSC y ciudadanía corporativa significa: primero, escuchar a los grupos de interés y co-cocrear con ellos, y segundo, rendir cuentas.

Hoy más que nunca la RSC de las organizaciones está en el punto de mira de una sociedad ultrainformada que exige y elige; la sociedad del micropoder. En esta tesitura, el ciudadano está dispuesto a elegir una compañía por sus principios y sus valores, pero para ello es esencial que dicha compañía comunique y rinda cuentas. Es decir, que comunique proactivamente los avances, los progresos y los work in progress, una cultura de transparencia y reconocer la voluntad de mejora.

¿Qué implica informar, comunicar y rendir cuentas? Para empezar, la empresa ha de tener una visión trasversal o integral, es decir, responder ante los demás como un todo porque trabaja para romper los silos internos. Es asimismo fundamental que dialogue con sus stakeholders para conocer sus necesidades de primera mano e, incluso, co-crear con ellos líneas de trabajo específicas en algunos temas relevantes.

Las empresas que decidan poner en marcha este nuevo modelo de rendición de cuentas tienen que asumir públicamente los compromisos que contraigan con terceros en el proceso de diálogo y escucha, de tal forma que exista un marco conocido con anterioridad sobre el que rendir cuentas. Qué duda cabe de que todas estas medidas elevan el nivel de exigencia para la empresa, pero a la vez le reportan beneficios, ya que dicho compromiso es percibido como un valor positivo, indisociable, que contribuye a fortalecer su imagen de marca.

La rendición de cuentas significa además que la empresa debe informar proactiva y sistemáticamente a terceros acerca del grado de cumplimiento de los compromisos adquiridos, sin necesidad de esperar al final del ejercicio y hacerlo a través de un informe anual. Y, por supuesto, llegado el caso, la compañía en cuestión deberá explicar las causas por las cuales no ha logrado alcanzar los compromisos contraídos, antes incluso de que le sea requerido por parte de terceros.

Esta rendición de cuentas por parte de las empresas más responsables socialmente es un proceso sin final, porque en la presente era de revolución digital, el ciclo de vida de los productos y de los servicios es cada vez menor, y lo que antes funcionaba puede dejar de valer en poco tiempo.

En ATREVIA hemos desarrollado con el Corporate Excellence –Centre for Reputation Leadership- un modelo de I+D+I con respuestas innovadoras para la gestión de la comunicación de la Responsabilidad Social Corporativa y la sostenibilidad. Una metodología de trabajo muy ambiciosa de escucha, de co-creación de la RSC. Porque estamos convencidos de que la acción social y la filantropía empresarial tienen que dar un paso más adelante, hacia la gestión de los impactos de las empresas, los positivos y los negativos; y un ciclo, en definitiva, donde ya no basta con comunicar los acuerdos firmados con los stakeholders, sino que es necesario que la empresa explique el contenido y los resultados de esos acuerdos.

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