La doble vara de medir

Hace unos días, el mundo de las redes sociales se escandalizaba ante la supuesta diferencia de trato que se estaba dando en La Sexta, en el programa Equipo de Investigación,  a la empresa Deliveroo por su modelo laboral, sin que se mencionara a otras plataformas similares, como Glovo por ejemplo.

Twitter, sobre todo, ardía en llamas, como siempre, acusando a los accionistas de  La Sexta, de proteger sus inversiones Media For Equity atacando a empresas que tienen un modelo de relaciones con sus trabajadores similar sin mencionar a aquellas empresas en las que tienen participación.

Todo este ruido se centraba en un tema o hashtag, Precarios Digitales. Y yo la verdad me río de tanta tontería. Los precarios han existido siempre, y no solo en la época digital, sino desde tiempos prehistóricos. Vaya por delante, que desde este humilde rincón de internet siempre hemos puesto el foco sobre la legalidad del tema y no sobre la moralidad por lo que, puestos a escribir, hablemos de moralidad contra la hipocresía.

La doble vara de medir no está en si mencionamos una empresa o hablamos de otra. Aquí la hipocresía va mucho más allá de la comparativa entre modelos de negocio. Si digo la verdad, a mí hace tiempo me hubiese encantado tener alguna plataforma que redujera mi coste laboral.

Hace no mucho tiempo, alguien me dijo: lo más importante que va a traer el capitalismo, es la reducción de sueldos según sea la propuesta de valor. Y tenía razón. Durante años, la gente abandonó la universidad para entrar en un complejo entramado de burbuja empresarial y financiera llamada construcción. Los oficiales de obra se reían de los arquitectos e ingenieros por su incapacidad de entender los entresijos del tajo. Los especialistas tenían sueldos de más de 3.000 euros netos y el paro técnico era prácticamente 0. Existe doble vara de medir, porque aquellos a los que nadie nunca llamó precarios, y lo eran en capacitación, hoy nos cuestan millones de euros en impuestos en recolocarlos en el mercado de trabajo. Sobre eso nadie dice nada, al respecto de este tema ni una frase en el twitter.

Llegado a este punto puedes llegar a pensar que la carrera universitaria te hace libre y que el sueldo te llega desde la primera oportunidad. No sé si yo fui un precario laboral pero sí recuerdo contar autobuses para la estadística de movilidad a 600 pesetas la hora, dar clases particulares de física y matemáticas a 2.000 y vender camisetas como mi amigo de Mr. Jeff para costear las ligas internas a 1.000 pesetas. Solía salir a las 7 de la mañana de mi casa y entre pitos y flautas no llegaba hasta las 11. Y no llevaba ni un Tesla, ni un Kia y ni una triste moto. Si digo lo que pienso, tengo claro que la precariedad laboral y de la vida era la de antes. Ahora, el trabajo te llega al móvil, lo coges o no, pero si no vales o estás en un punto en tu vida que lo mejor para lo que te pueden contratar es para llevar una pizza o hamburguesas a una fiesta, esto ya existía hace más de 20 años. Yo para tener 100 euros en el bolsillo, unas 16.000 pesetas, tenia que trabajar 8 horas de clases particulares, con sus desplazamientos y con sus preparaciones. Así que tanta idiotez sobra.

De manera que si eres de esos que habla de precariedad, quizás debas reflexionar sobre qué ocurre cuando le pides a tu fontanero que te haga una rebaja, o por qué pides una pizza a domicilio ante esos explotados trabajadores o si realmente tuvieses que contratar tú a alguno de esos repartidores lo harías con un sueldo base de ingeniero. Yo creo que cuando vas al VIPS no le pides la nómina a quien te sienta.

Me parece que mucho cuñao es lo que sobra en el mundo.

 

 

 
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