La comunidad global

“La actual recuperación y tendencia alcista de la economía global está estrechamente ligada a los empeños del G-20", con estas palabras se dirigió el presidente de China, Xi Jinping, durante la presentación oficial en Buenos Aires de la presidencia Argentina del grupo, que ostentará en 2018.

Macri, presidente de Argentina, calificó el día como "histórico" y afirmó que aprovechará la presidencia "para avanzar en la coordinación de temas que hacen a nuestro día a día, poniendo al país en un lugar relevante en el mundo, un mundo donde inspiramos confianza porque estamos en el camino correcto".

Un mundo que gira a un ritmo constante. Tanto es así que la OECD ha elevado las previsiones de crecimiento para el 2018 hasta el 3,7%. Para intentar concluir el año de la mejor manera posible, se han conocido datos ciertamente alentadores como son que la economía norteamericana creció el 3,3% en el tercer trimestre, que puede ser mucho mayor en los próximos meses gracias a la gran reforma fiscal de Trump (a la que me referí en un artículo anterior) aprobada por el Senado que pone el dinero en manos de ciudadanos y empresas (donde debe de estar), la nueva subida de tipos por parte de la FED que el mercado da por descontada, y la notable expansión en la economía europea tal y como ha manifestado Peter Praet, economista jefe del BCE.

Como bien señala Martin Feldstein “si bien es difícil calcular el incremento total del capital en el sector corporativo, pienso que es razonable suponer que en los próximos diez años llegará por lo menos a 5 billones de dólares. El mayor flujo de capital al sector corporativo aumentará la productividad y los salarios reales. Si eso sucede, incrementará el PIB real anual en 2027 en unos 500.000 millones de dólares, el equivalente a 1,7% del PIB total de 2027, lo que implica un alza de 4.000 dólares por hogar a dólares de hoy”.

Estos efectos favorables facilitarán, sin duda, equilibrar el déficit fiscal en el que debe entrar Estados Unidos para llevar a cabo la ambiciosa reforma fiscal.

En nuestro país, la economía española logrará crecer en 2017 al mismo tiempo que reducirá sus desequilibrios externos. Como recordaba en un artículo Luis de Guindos, Ministro de Economía, “la economía española crece a un ritmo superior al 3% y es el quinto año de superávit exterior” que unido al bajo coste de la deuda con el exterior permiten a nuestra economía ir más ligera de peso.

Al final, los gobiernos de las distintas partes del mundo deberán enviarles buenas paneras a sus respectivos bancos centrales por hacerles más fáciles los deberes.

En este contexto de frágil felicidad pues hay muchos desequilibrios económicos y sociales que paliar, Xi Jinping aboga por ir hacia la que ha bautizado como “comunidad global” en la que “el mundo debe impulsar una globalización económica más abierta e inclusiva, más equilibrada, más equitativa y más beneficiosa para todos con el fin de llevar la prosperidad a todos los países y generar vidas cómodas para los niños de todo el mundo”. Esto es, reinventar la globalización.

Para ello está dispuesto a trabajar con otros partidos políticos del mundo para promover la construcción de una comunidad con un futuro compartido por la humanidad y para crear un mundo mejor.

Mark Zuckerberg, de Facebook, y el jefe ejecutivo de Apple, Tim Cook estuvieron en octubre reunidos con Xi Jinping. Si bien Facebook sigue bloqueado en China desde el año 2009, no hay que olvidar la importancia que tiene esta red para la comunidad global (bueno, tampoco que la mujer de Zuckerberg es de este país y el amor todo lo puede).

Xi pidió también esfuerzos para garantizar la convivencia entre el hombre y la naturaleza, valorar el medio ambiente del mismo modo que apreciamos nuestras propias vidas, respetar y proteger la naturaleza y salvaguardar el irreemplazable planeta Tierra.

Es el abandono definitivo de los ismos, de la guerra por el triunfo del yo, para caminar hacia los terrenos de la humanidad. Tan alejados hoy.