La competencia según Colau

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona y presidenta del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), está mostrando una dualidad singular y preocupante por igual con respecto a la concepción de la competencia que, por la implícita responsabilidad de su cargo, puede transformar y en negativo la imagen de Barcelona.

Hace unos días, al respecto de la restricción impuesta a las VTC que puede suponer el abandono de la Ciudad Condal por parte de empresas como Uber y Cabify, afirmaba orgullosa que “Estamos en el ejercicio lleno de nuestras competencias y lo que no hacemos es asustarnos ante las presiones de intereses especulativos de plataformas digitales que pretenden saltarse las reglas del juego”. ¿Saltarse las reglas del juego? Es un concepto sobre el que volveremos más abajo.

Como ya escribí en artículos anteriores, la regulación del marco de las VTC impulsada por Ada Colau, apoyada por el PP en el que casi fue su último Real Decreto, infringen, como advirtieron los organismos tanto estatal (CNMC) como autonómico (ACCO), la competencia porque pretenden evitar que se intensifique en beneficio de una parte de los operadores. Entró en vigor a finales de junio y obliga a Uber y Cabify a obtener, además de la licencia VTC, una segunda autorización del Instituto Metropolità del Taxi (IMET) para poder operar en Barcelona. Cabe recordar que también se establece un máximo de una licencia por cada treinta de taxis que desde el AMB se encargarán y mucho de controlar que se cumpla a rajatabla.

El despropósito de la arbitrariedad que reside en el Ayuntamiento de la ciudad puede apreciarse en las reglas del juego que tanto preocupan a la alcaldesa y que quedan en evidencia con su posición ante la proliferación libre de los manteros ante la impotencia de comercio más sensible, el de proximidad. Confundir la permisividad con la solidaridad es pernicioso. Las personas que malviven del top manta no mejorarán su situación gracias a permitir que desarrollen su actividad. Lo harán si se promueven su empleabilidad o más iniciativas como Diomcoop, la cooperativa de venta, comercio y servicios impulsada por 15 exmanteros que se basará en la venta ambulante de productos artesanos, comercio justo, de proximidad y reutilizados en 234 puntos de toda la ciudad a lo largo del próximo año, como mercados o eventos. Una iniciativa que ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Barcelona que invertirá en el proyecto 800.000 euros en los próximos tres años.

El proteccionismo, el dirijismo político, son contrarios a una ciudad y a una sociedad tan dinámica como la barcelonesa. La mejor respuesta a los nuevos competidores debe ir acompañada de mejor servicio y de innovación como el taxi de Barcelona que ha decidido usar un Tesla para el servicio público que seguro consigue que sus pasajeros tengan una experiencia diferente a la que tienen en otros taxis. Uber y Cabify pervivirán porque son sus propios usuarios quienes así lo quieren pues el servicio que buscan es el que estas empresas les ofrecen. En cualquier caso, siempre podrán optar por ser clandestinos y emular a los top manta con uno "top cocheros" con coches sin licencia y así puede que consigan el favor de la alcaldesa. Esta es la competencia según Colau.

 
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