La autocritica como base del emprendedor

Hay muchas teorías, algunas ciertamente muy variopintas, sobre cuál debe ser la principal fuente de un emprendedor. Que si la familia, que si los amigos, que si la imaginación, que si el esfuerzo, que si los contactos, que si la financiación. Seguramente todos esos conceptos aportan un valor añadido al emprendedor, incluso son el camino más rápido. Pero para emprender, porfiar, y mejorar, como en la vida misma, la clave es la autocrítica.

La autocrítica es el pilar del progreso en el mundo. Una sociedad complaciente, como una empresa complaciente, donde todo sean reverencias tiene poco futuro. Sabemos que es lo más fácil, incluso lo más cómodo, pero no es lo más acertado. Y en esto tenemos un gran problema en este país. La autocrítica en ciertos ambientes de emprendedores no existe simplemente porque creen que ya han hecho todo.

Conseguir una ronda de financiación, lograr clientes, hacer un buen producto, incluso vender una empresa no es una meta, sino un paso en un camino para hacerlo mejor en la siguiente ocasión. Pero más importante todavía, a diferencia de lo que algunos pueden pensar la autocrítica no significa 'hacer mal las cosas', sino que 'se pueden hacer mejor'. Y como  lo mejor siempre es subjetivo podemos pensar que quizás deberíamos decir 'de otra forma'. Al final, emprender un negocio se basa en errores y aciertos. Y solo analizar unos y otros nos permite mejorar nuestra disposición en futuras elecciones. Otra historia es si en España la autocrítica esta mal vista, pero eso es otra columna. 

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información