Hablar en público. La mejor arma: la honestidad

Tuve la oportunidad de tener como jefe a un director comercial que era un crack.  Entre otras cualidades tenía una capacidad de comunicación extraordinaria. Un auténtico mago, capaz de torear en los foros más complejos y con audiencias difíciles y curtidas… vendedores exigentes, guerreros, mostraban su desacuerdo sin dudarlo, etc. Nunca fui testigo de un instante en el que le acorralasen. Recuerdo el lanzamiento de un nuevo producto… mientras subíamos las escaleras dije:

  • tu sabes que el producto de la competencia es mucho mejor

  • ¿y qué? replicó impasible

  • pues que te pillarán,… no se dejarán engañar

  • espera y verás, me contestó ajustándose la corbata

Era como un ilusionista. Respondía las embestidas de los duros vendedores, no es que se escabullese pero conseguía convencerles de que nuestra oferta era mucho mejor…. y te aseguro que no lo era. Un genio… o eso creía. Pero ahora verás al auténtico genio… otro jefe, el mejor que he tenido.

Saltamos en el tiempo cinco años hacia adelante... Hacía pocas semanas que dependía de él y era la primera vez que lo veía en acción en un escenario. Apenas llevaba 5 minutos hablando cuando apareció en la pantalla donde proyectaba un texto que se titulaba: “Qué hemos hecho mal”. Glups. No tuve tiempo de recuperarme, rápidamente apareció un segundo titular que decía: “Qué hemos aprendido” (una imagen de un profesor y una pizarra). Y remató con un tercer mensaje brutal: “Y por qué es una enorme oportunidad para vosotros”. Me quedé de piedra… yo no estaba acostumbrado a presentaciones donde se pusiese el foco en los aspectos que NO habían funcionado, al revés, siempre se les daba la vuelta a las campañas fallidas para que pareciese que siempre todo iba bien, etc...

Mi asombro llegó a su punto culminante cuando comprobé que los aguerridos jefes comerciales que le escuchaban con suma atención… ¡aplaudieron! (si no les hubiese gustado, eran de los que se habrían quedado en espeso silencio expresando su rechazo). Había sido testigo de una prodigiosa y la más potente de todas las habilidades de comunicación: ¡la honestidad! Alto. Alto. No estoy diciendo que en las innumerables presentaciones a las que había asistido, los experimentados profesionales no lo hubiesen sido… pero sí que evitaban parecer débiles y perdedores delante de cualquier foro.

Sin embargo, como he podido confirmar en múltiples ocasiones, no tener miedo en mostrar los errores propios, o saber contestar a una pregunta del público “no lo sé”, o decir “tienes razón, me has convencido” o “, y un larguísimo etcétera de situaciones similares… tiene un efecto colosal: transmitir transparencia, sinceridad, complicidad. Te aseguro que cualquier audiencia a la que te enfrentes lo valorará muy positivamente y, por tanto, aumentarán tus posibilidades de triunfar cuando hables en público.

No puedo resistir – lo sé, soy incorregible - una escenas de una película. Arranca cuando el padre está declarando delante del juez y con su intervención se juega la posibilidad de que le retiren la tutela de su hijo de 6 añitos. Mírala. Por favor.

En el próximo artículo trataré un tema de tremenda importancia, sobre todo si todavía no te has fogueado presentando en público…¡ los errores !. No te lo pierdas, porque el miedo al error es muchísimo más importante que el error en sí mismo… porque nos hace cometer más errores, transmitir inseguridad… en resumen, perder efectividad.

 

 

 
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