Hablar en público: “Con faldas y a lo loco”

​Billy Wilder, el genial director de cine, confesó en una entrevista que en la (memorable) película “Con faldas a lo loco” tuvieron que espaciar los gags, porque el público se reía tanto que no tenían tiempo de carcajearse con el siguiente. En esta respuesta está la clave que hoy compartiré contigo: el ritmo. Ojo, quizá no es lo que esperas…

Un ejemplo personal. Me enfrentaba a una audiencia muy numerosa, casi 150 responsables comerciales y – madre mía, mucho tiempo – 1 hora y 15 minutos. 50 slides. Esta vez el reto era evitar que mis oyentes - ocultos en el anonimato de su butaca - …su cabeza volase al fin de semana o qué sé yo donde. Decidí que mi presentación tuviese un ritmo cambiante: 5 páginas veloces y luego… ¡un frenazo en seco! ¿Cómo? Incluí 1 slide con un ejemplo de éxito de alguno de los asistentes (je, je) así me aseguraba que no se despistarían por si les tocaba ser protagonistas, es decir, era un momento… lento, comentado, etc. Por tanto - ¡importante! – el ritmo no es sinónimo de velocidad.

Otro ejemplo para explicarme. Esta vez me dirigía a unos 25 directivos de un comité de dirección, disponía de 30 preciosos minutos. Yo sabía que llevaban todo el día escuchando a diferentes ejecutivos de los servicios centrales y que, por lo tanto, su capacidad de digestión de tanta información estaría agotada… arranco:

  • tengo media hora, pero sólo necesitaré 15 minutos

(Sonrisas).

Mi intervención fue como una carrera de 100 metros lisos, 5 retos comerciales con 4 números y una propuesta de acción para cada reto y que podrían consultar en el anexo correspondiente en otro momento

  • os aseguro que la campaña descrita en el anexo 3 entusiasmará a vuestros equipos

Les dejaba con las ganas de conocerla (sabía que la revisarían).

Al no dedicar minutos en el detalle de cada propuesta, conseguí que el ritmo fuese trepidante, como el tráiler de una película de acción. Por cansados que estuviesen no tuvieron opción (ni tentación) de distraerse ni un segundo.

En resumen, una exposición con ritmo no implica que deba ser vibrante. Debe adecuarse a las circunstancias…Nadie aguanta un sprint durante 1 hora, ni una en cámara lenta de 20 minutos, porque desconectarían.

Te aviso, preparar este importante ingrediente en una presentación requiere dedicarle preparación, no se despacha en 2 minutos… has de tener en cuenta el foro, el tiempo disponible, el tema, etc. y luego cómo lo harás…en fin has de afinar como un relojero.

“Con faldas y a lo loco”, vuelvo al principio. Disfruta de esta escena y comprobarás porqué Willy Wilder tuvo muy en cuenta el ritmo idóneo, mejor dicho sus secuencias, debía medir las dosis de gags… imagina una sucesión ininterrumpida de momentos como este:

Volveré sobre el tema del ritmo pero vinculado a otra técnica… la hipnosis, je je.

En el próximo artículo – es uno de mis temas favoritos – trataré sobre la audiencia que no compra / duda de lo que expones…y cómo puedes transformarlo en una enorme oportunidad.        

 
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