FMI, Sostenibilidad y Suficiencia de las pensiones futuras

Desde que los pensionistas hicieron su demostración de fuerza saliendo a la calle, el gobierno ha decidido echar el resto y sacar el dinero para las pensiones de cualquier resquicio. Cierto es que nadie ha explicado exactamente cómo se va a obtener el dinero. Hablar globalmente de reducción de gasto es fútil, hay que concretar dónde se va a recortar y no se ha hecho.

Si reajustamos vía incremento de contribuciones a la Seguridad Social, que no parece, o emitiendo más deuda pública, estaríamos financiando el presente e hipotecando el futuro. Nadie habla de subir los impuestos y no parece que se pueda hablar de éxito en la reducción del fraude fiscal.

Todos intuimos que algo no cuadra, que desarrollamos la estrategia futbolística de la Selección durante muchos años que consistió en dar patada adelante y confiar en la suerte. Así nos iba, moviéndose entre la decepción y el fracaso, hasta que finalmente aprendimos a crear juego. Hasta que no pensemos estratégicamente a largo plazo, el futuro de las pensiones está en entredicho.

Nos acaba de visitar David Lipton, vicepresidente del Fondo Monetario Internacional.

¡Cuánto han cambiado las cosas! Hubo un tiempo no muy lejano en el que el FMI se atribuía un conocimiento omnímodo y la capacidad de resolver todas las crisis económicas que se le planteasen. Ahora, tras ser incapaces de anticipar la crisis financiera del mundo occidental, se muestran más humildes, casi con timidez a la hora de prescribir políticas económicas.

¿Qué valoración mantiene el FMI acerca de nuestras pensiones públicas?

La parte positiva es que, tras las reformas acometidas, el sistema de pensiones es financieramente sostenible a largo plazo. Aumentando la edad de jubilación, introduciendo un Factor de Sostenibilidad y casi congelando las pensiones, es factible que el nivel actual de contribuciones sea capaz de financiar las pensiones presentes y futuras.

El FMI valora que eso es un logro, aunque comprende que no todo el mundo esté contento con el actual sistema de pensiones.

No obstante, entiende el FMI como normal que haya un debate para cambiarlo y advierte de la prioridad básica: cualquier reforma que se haga debe mantener la sostenibilidad y abordarse de una forma integral tocando todos los aspectos clave.

La Sostenibilidad no es algo negociable, es una condición necesaria para que el Sistema Público de Pensiones sobreviva. Como afirma David Lipton: En esencia, nada es gratis, porque si se hace peligrar la sostenibilidad alguien tendrá que pagar y tendrá consecuencias sobre el empleo y las empresas.

Ahora bien, las pensiones han de ser suficientes, deben garantizar unos mínimos de renta digna. Con nuestra reforma actual, o subimos los ingresos o las pensiones van a reducirse progresivamente a lo largo de las próximas décadas perdiendo poder adquisitivo.

Para ello hay que hacer que el país crezca, la población ocupada aumente y el ahorro de las familias palíe parcialmente la caída de las pensiones públicas.

Pensar a largo plazo y planificar

A diferencia del cortoplacismo miope de nuestra política doméstica, en marzo el FMI anticipaba cinco medidas estructurales:

  1. Vista la implosión demográfica española, deberemos incorporar 5,5 millones de extranjeros hasta 2050. Lo cual requeriría que nuestros padres de la patria se pusieran a trabajar para organizar un sistema ordenado de acogimiento de inmigrantes acorde con las necesidades de formación y experiencia que demandan las empresas.

  2. Ahorrar complementariamente un 5% del salario. Así que recomienda al Gobierno la alternativa de “enrolar automáticamente a los trabajadores en un segundo pilar privado respaldado por el Estado”. Solución defendida por INVERCO, UNESPA y este servidor.

  3. Subir las cotizaciones de los sueldos altos, aunque es un arma de dos filos, que tiene un recorrido justito: no podemos ensanchar indefinidamente la horquilla entre base de cotización máxima y pensión máxima.

  4. Aumentar la proporción de personas trabajando, especialmente incorporando las mujeres al mercado laboral y difiriendo la edad de jubilación. Para ello, una política real, y no de marketing, de conciliación y de ayuda a la familia es vital.

  5. Por último, dado que existe mucho ahorro en vivienda, el FMI sugiere que se fomenten mecanismos para desarrollar las hipotecas inversas, como hemos reiterado desde esta columna (Hipotecas inversas 2.0 y Pacto de Toledo e hipotecas inversas).

Si en este país logramos el consenso y avanzamos en estas cinco líneas, ganaremos un horizonte de bienestar para todos. Es hora de que el Pacto de Toledo y el Gobierno suscriban una estrategia de futuro para todos.

 
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