Escolano contra la desigualdad

Ya tenemos nuevo ministro de Economía, Industria y Competitividad: Román Escolano. El hasta ahora vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI) asume una cartera que, aunque en bonanza, tiene importantes retos por delante.

De su currículum sirva destacar que nació en Zaragoza hace 53 años, dirigió el departamento de Economía del Gabinete de José María Aznar durante su segunda legislatura. Entre 2006 y 2011 fue director de Relaciones Institucionales del BBVA y entre 2012 y 2014 presidió el Instituto de Crédito Oficial desde donde llegó al BEI. También ha sido asesor del secretario de Estado para las Comunidades Europeas, consejero en la Oficina Comercial de España en Tailandia y asesor del ministro de Trabajo. Aunque no debiera ser noticia (algún día así será), habla perfecto inglés y francés. En 2016 fue el ganador del premio Ecofin al "financiero del año" al considerarle el banquero español con más influencia en el sector financiero internacional. Dicen de él que tiene gran preparación en temas económicos y financieros. De no ser así mal iríamos para la cartera que le cae en suerte. 

Es indiscutible que recibe una economía mejor de la que se encontró su predecesor cuando llegó al cargo en 2012. Asimismo, nadie podrá desmerecer que Guindos consiguió que los mercados volvieran a confiar en nuestro país y que la situación macro diera un vuelco de 180º. No obstante, el ratio de deuda pública con respecto al PIB (98% en 2017) es elevado (mucho si tenemos en cuenta la baja productividad) y la tasa de desempleo en el 18% es aún de las más altas de Europa. Motivo por el que, entre otros y entre otras razones, las pensiones tienen un difícil futuro. Dinamizar el empleo de calidad, impedir la brecha salarial, fomentar el empleo juvenil (y la retención de talento) y luchar contra la precariedadp rec retos que hereda.

Además, Escolano se enfrenta al gran reto de conseguir que la recuperación también sea en la micro y que los españoles la notemos. Como nos ha recordado Europa, la economía española sigue creciendo por encima de la media de la zona euro pero la recuperación no llega a todos por igual, así la desigualdad de ingresos y la población en riesgo de pobreza y exclusión social siguen siendo altos, en particular entre los parados, niños y hogares donde solo entra un sueldo.

Otros retos no menores son retomar la privatización de Bankia cuyo límite para que el Estado deje de participar en el capital de la entidad financiera es el 31 de diciembre de 2019, implementar en su totalidad la MiFID II y velar por el adecuado cumplimiento del sector, implementar la nueva ley hipotecaria de la que España ya recibió una demanda de Europa ante el TJUE (que introduce límites a las ejecuciones, facilita la conversión de préstamos con interés variable a fijo y establece que los bancos no podrán determinar el vencimiento anticipado de una hipoteca hasta que el impago por parte del consumidor suponga el 2% del préstamo), la reforma de los organismos reguladores, elegir al nuevo Gobernador del Banco de España, avanzar en la unión monetaria y preparar a nuestra economía para la subida de tipos de interés que en 2019 hará el BCE.

Bien iría que le recordara de paso a Montoro la importancia de velar por las clases medias, los empresarios y los autónomos. Bienvenidos a la nueva fase de la economía: Escolano contra la desigualdad. 

 
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