En la vida, la realidad de lo que nos sucede suele estar marcada por diferentes tramos de subida y de bajada. Solemos culpar al entorno de nuestros fracasos y ser excesivamente estridentes con nuestras propias capacidades. En muchas ocasiones medimos el impacto de nuestros actos con una regla cuyo patrón no está calibrado, y que a veces nos ciega a la hora de ver cuál es la realidad de nuestro comportamiento. 

Existen dos tipos de personajes a nivel social que son la medida clara de cómo realidad y ficción se mezclan a la hora de percibir comportamientos reales. Uno es aquel que tiene una ambición positiva de mejorar y que traza sus objetivos vitales en base a dar pasos cortos pero firmes. Este personaje es feliz con sus pequeños logros, reflexiona y trata cada momento en la vida como un pequeño disfrute. Conocerás a este tipo de persona porque parece dar poca importancia a lo cotidiano cuando día a día se ve el resultado de su esfuerzo, y también sabrás que estás al lado de un futuro triunfador silencioso porque no hará de cada suceso un ejercicio de falsa modestia. Luchar por ser cada día mejor no es algo de lo que vanagloriarse, sino que debe ser una obligación y poder afrontar la vida con actitud y felicidad la muestra de que estamos agradecidos a poder vivir ‘esos pequeños momentos’

Luego la vida nos da un baño de realidad y nos recuerda esos pequeños absurdos que rondan tóxicamente nuestro quehacer cotidiano. El otro tipo de comportamiento que marca muchas veces  nuestra poca existencia. Esa gente que, a pesar de no valer para mucho más que llorar y quejarse, suele ponerse en el centro de su propio mundo para irritación de los que les rodean. Los verás porque evidentemente, todo lo bueno que sucede es gracias a ellos, nada habría salido sin ellos, lo que va mal ya lo dijeron ellos y lo peor es que nunca fue su culpa. Estas personas son un sumidero de energía y no hay forma humana de cambiar su forma de pensar, te hacen pasar de cero a mil en un segundo desgastando las ganas que tengas de seguir adelante con tus ilusiones y sus proyectos.

Pero lo que más diferencia las dos tipología de personas es la ausencia de fantasmas. Si vemos la situación en perspectiva nos daremos cuenta que a los dos caracteres les pasan las mismas cosas, mismas suertes y mismas desgracias, tienen porcentajes de éxito familiares pero mientras que aquellos que ven la vida de forma positiva actúan como si tuviesen el control y la responsabilidad sobre su vida, los segundos siempre ven fantasmas, siempre creen en factores externos inadecuados y lo peor de esto, es que nunca se libran de esa pequeña sombra que creen que les ataca.