¿Es malo que los salarios de convenio suban por encima de la inflación?

Un crecimiento salarial bajo y prolongado genera el malestar en la sociedad a pesar de una situación económica razonablemente favorable

Billetes de 50 dólares en el bolsillo / Pixabay

Tan innegable es que las cifras de crecimiento económico son favorables, como que la población no reconoce la actual situación como de salida real de la crisis.

Por la parte de la demanda, los datos son favorables. El Círculo de Empresarios lo recoge en su último informe, con un sector exterior que sopla a favor y contribuye en 0,7 % del 3,1 % del crecimiento económico de los últimos trimestres.

Variación anual demanda PIB

Y sin embargo el malestar se mantiene. En alguna medida se debe a la persistencia del desempleo juvenil y de larga duración en niveles muy elevados.

De otra parte, la precariedad está tan extendida que incluso profesionales jóvenes que llevan más de cinco años de experiencia siguen trabajando con contratos no fijos. Incluso a pesar de que la indemnización para los trabajadores fijos se haya reducido de forma que no debería ser un obstáculo para elevar el número de contratados estables.

El fenómeno no es solo en nuestro país. Recientemente, en la reunión de banqueros centrales en Estados Unidos la cuestión clave fue: ¿Por qué el crecimiento de los sueldos es tan débil?

En Estados Unidos, a diferencia de España, han conseguido un nivel de desempleo muy bajo, lo que antiguamente los economistas denominábamos tasa natural o friccional de desempleo.

Según la macroeconomía tradicional, alcanzado este punto, las empresas tienen dificultades de conseguir empleados, se tensiona el mercado de trabajo y, en consecuencia, se eleva el salario medio. En Estados Unidos, hace diez años, con el nivel de desempleo actual la tasa de crecimiento de los salarios era del 3,5% frente al 2,5% actual.

Por desgracia los economistas tenemos más teorías que datos para confirmarlas o descartarlas.

Una hipótesis mantiene que el mercado laboral es menos saludable y sus debilidades hacen que no crezcan con fuerza los salarios. Otra sostiene que la productividad del trabajo no crece y por tanto no se puede impulsar un crecimiento salarial.

Finalmente, la tercera hipótesis surge y preocupa especialmente por sus efectos imparables a largo plazo: cuando los baby-boomers empezaron a jubilarse el crecimiento de la masa salarial se debilitó. La masa salarial podemos expresarla como número de trabajadores por su salario medio. Y los empleados de mayor edad disponen de sueldos más elevados. Cuando se retiran en masa personas por encima de sesenta años, son sustituidas por otras con un coste mucho más bajo, lo cual frena la presión del crecimiento de la masa salarial aún en un contexto de bajo desempleo.

¿Puede trasladarse este análisis a España?

Posiblemente, pero con salvedades importantes. Obviamente, nuestro desempleo no es precisamente friccional, sino que seguimos a la cabeza europea sólo por detrás de Grecia. Por tanto, la demanda de trabajadores se ve satisfecha con la oferta disponible, salvo excepciones. En estas condiciones, resulta difícil que crezcan los sueldos medios.

En segundo lugar, la gran oleada de nuestros baby-boomers se encuentran trabajando y en las franjas de edad de mayor sueldo medio, pero aún les faltan muchos años para jubilarse. Por ello, el fenómeno que preocupa a Estados Unidos podríamos vivirlo dentro de quince o veinte años, no a corto plazo.

En conclusión, podríamos tener un resultado mixto: una buena noticia y otra mala.

La buena noticia es que afortunadamente los baby-boomers están en la cresta de la ola de sus sueldos medios y por tanto la demanda de consumo interna no se debilitará al menos durante unos años.

¿Qué escenarios se abren? Mejor no pensar en una recesión, así que lo omitimos, dejando sólo un escenario de crecimiento fuerte y otro débil.

En la medida en la que la recuperación económica se sostiene con el viento a favor de la demanda externa, creceremos si la economía mundial no se frena y somos capaces de seguir exportando más cada año. El mercado de trabajo se tensiona, el empleo puede elevarse y sueldo medio podría crecer lentamente si la bicicleta del crecimiento no se frena. Debemos señalar que si no se produce un fuerte recalentamiento de la economía, la incorporación de jóvenes de sueldo claramente inferior a la media causa un efecto paradójico pues cuanto más deprisa crece el empleo menos crecerá el salario medio. No obstante, esto es un mal menor en nuestras circunstancias actuales y nuestro mejor escenario posible.

Por el contrario, si el crecimiento se ralentiza, en el gráfico adjunto puede verse una proyección bajo la hipótesis conservadora de que cada persona que se jubila es reemplazada por un joven entrante y el salario medio en términos reales decrecería durante décadas a partir del 2030.

La no tan buena noticia consiste en que, con la velocidad de crucero que llevamos en el crecimiento de la ocupación, cuando se jubilen masivamente las cohortes de nuestros baby-boomers y aunque el nivel de desempleo sea bajo (que en España podríamos situarlo en el siete u ocho por ciento), hace compatible que el sueldo medio decrezca aunque la demanda de consumo interna de las familias (de un número creciente de activos y de jubilados) aumente.

Y este poso de un crecimiento salarial bajo y prolongado genera el malestar en la sociedad a pesar de una situación económica razonablemente favorable. En Estados Unidos y también en España.

Proyección de los sueldos medios

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información