Elysium: ¿ciencia ficción con mensaje social?

Este fin de semana en la televisión pública anuncian una gran película: Elysium. Transcurre en el año 2.154

Este fin de semana en la televisión pública anuncian una gran película: Elysium.

No se la pierdan. Para mí, una película con un éxito relativo, por debajo de sus merecimientos. Transcurre en el año 2.154, cuando la humanidad está dividida en dos clases: unos pocos muy ricos y el resto.

Los privilegiados viven en una estación espacial llamada Elysium, una urbanización estilo Sotogrande pero que orbita alrededor de la Tierra, con todos los avances tecnológicos y asistidos por robots.  El resto de los humanos, viven en una Tierra superpoblada, con una degradación ambiental insufrible y cuya aspiración diaria es la supervivencia mientras su máximo deseo es alcanzar Elysium. La estación Elysium es dirigida por la Secretaria Delacourt (Jodie Foster), dispuesta a tomar las medidas necesarias para preservar su lujoso estilo de vida y el de sus conciudadanos de Elysium a cualquier precio.

Pero eso no impide que la gente de la Tierra intente alcanzar la estación espacial ilegalmente. Max (Matt Damon), en libertad provisional, decide arriesgar su vida en el empeño. Y hasta aquí puedo contar, que no quisiera hacer un spoiler.

Caben, cuando menos, dos visualizaciones de la misma:

  1. Película de ciencia ficción muy bien desarrollada pero no apta para todos los más peques por su explícita violencia. Bien conseguida, acción trepidante, in crescendo, no deja desconectar un segundo al espectador.  Buenas interpretaciones y excelente escenografía. Una imagen excelente. Una producción muy cuidada y efectos especiales extraordinarios.  En resumen, casi dos horas de adrenalina y desconexión de nuestra vida cotidiana.

  2. Película de contenido social. Transcurre en una California colmada posiblemente por latinos, que recuerda a las ciudades como Tijuana, tan cerca y tan lejos de la riqueza de California. La lucha por acceder a un mundo mejor es similar a la que vemos en la frontera de México. Las pateras y zodiacs del Mediterráneo, son sustituidas por lanzaderas espaciales, pero la motivación es la misma: huir de la pobreza y alcanzar la seguridad mínima que da el acceso a una sanidad, educación y renta mínimas. Un tema actual pero políticamente incorrecto en nuestra sociedad europea.

Aunque no se hace explícito en la película, el nivel de desempleo y precariedad es alto, la tecnificación ha eliminado muchos puestos de trabajo anteriormente ocupados por humanos que, carentes de renta, malviven. Las fábricas emplean humanos y fabrican robots, posiblemente por su bajo coste, siendo propiedad de los residentes en Elysium. Los servicios públicos están bajo mínimos puesto que sin renta que gravar no hay impuestos que cobrar y sin éstos, no existe ni un estado de bienestar ni el imperio de la ley. Los más afortunados de la Tierra se dedican a negocios ilegales y tráfico de personas. Nada muy diferente a lo que hoy podemos ver en algunos países de África.

Algún elemento adicional, incluido en el guión, resulta desconcertante. En un flashback se ve cómo el protagonista fue criado en un orfanato de monjas católicas en un suburbio..¿Cómo?¿En una película de ciencia-ficción? En efecto, se cuenta cómo siendo un niño travieso, la religiosa le perdonaba sus fechorías, albergando la esperanza de que ese niño fuera llamado para hacer grandes cosas.

Me desconcierta este elemento porque la perspectiva gira radicalmente. Alguna vez me he preguntado por qué el actual Papa se expone yendo a países del tercer mundo, incluso a países en guerra, con lo fácil que sería no salir del acomodado primer mundo. Quizás sea porque entre riqueza y miseria, el cristianismo no tiene más opción que la justicia social.

 
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