El rally y la admiración masculina

A ver chicas, levantad la mano si os mola llevar el coche al taller… Bueno, yo tampoco soy una forofa de la mecánica, pero cuando se enciende el piloto del kilometraje no hay más remedio, y esta vez no tuve tiempo para pasar por el túnel de lavado antes de desprenderme de mi criatura 4x4 por unas horas. No es por fardar, pero me sobra coche. Tampoco es la gama más alta del mercado, digamos que es un cochecillo del montón, que se codea en los semáforos con los Rolls-Royce (sus concesionarios emiratíes son los líderes mundiales de ventas), los Ferrari y los Cadillac. Incluso los agentes patrullan en Mercedes y Toyotas, que uno no sabría si huir con el botín o moverse a cámara lenta para apreciar la carrocería de la ley y el orden.

Pues ahí estaba yo con mi coche, haciendo cola en el taller para entrar con mi cita previa, como en el ambulatorio. Y nada, me bajo del coche, les digo que es la revisión periódica y que no hace ruiditos raros. Y ellos, venga a pasearse alrededor del coche. Menudos canalones de barro pegados en las puertas, y eso que sólo había llevado al crío a los talleres escolares del sábado por la mañana, menuda murga esto de ser chófer y madre. Yo sentía vergüenza ajena recordando cómo me lo había pasado en los baches de la carretera, salpicando en los siete kilómetros que separan la casa del colegio, en plan Camel Trophy, el sabor de la aventura y tal. Me entraba la prisa pero los tipos se deleitaban rodeando el coche. Como era gratis, otros clientes en la cola también salieron a mirar. Y es extraño que un ciudadano local te hable, y menos en el taller de reparaciones:

-¿Dónde estuvo? ¿En el desierto?

- Sí, el fin de semana, ya se sabe, ¿no? (en plan hablar del tiempo, qué voy a decir)

-¿Y qué tal el rally?

Por fin lo soltó: así que todos se creían que, aprovechando el buen tiempo, la menda había estado haciendo trompos en las dunas allí donde empieza el desierto de Rub Al Jali, la “morada del silencio” significa en árabe, vamos que si hay silencio en 650.000 kilómetros cuadrados de desierto arenoso, no encuentras las palabras como te pierdas camino al oasis.

Las grandes marcas sólo vendieron el año pasado 320.000 vehículos en un país de 9,4 millones de habitantes porque la economía andaba mal. En el 2015 la gente se pavoneó en 415.000 nuevos coches por calles y autopistas, pero las cosas irán mejor en este 2017 porque es el último año antes del IVA. Todo llega, amigos. Y con el IVA, las ventas se dispararán antes del cinco por ciento de rigor. Prometo cuidar bien del coche y si llueve no haré planchas en los socavones, por si me hundo de verdad y aparezco en el Rub Al Khali. Qué silencio entonces.

 
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