El interesante debate que abre Carmena

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, ha hecho una interesante propuesta que conjuga a los llamados "sin papeles" y a la empleabilidad. Sin faltarle razón, ha argumentado que, por un lado, no es posible que "haga falta mano de obra en la construcción en la ciudad de Madrid" y que, por otro lado, "haya gente que, aunque esté cualificada, no pueda trabajar por su situación de papeles". Por lo tanto,  y puesto que "sólo el Ayuntamiento de Madrid tiene en este momento más de 30 obras en marcha", estas personas pueden ser la mano de obra que se busca y, a su vez, puede ser una vía para que consigan los papeles. No sólo es una propuesta, sino que, además, tiene sentido. 

La respuesta de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, sin mencionar la propuesta, ha afirmado que "el Ministerio de Empleo pueda poner a disposición 3,5 millones de desempleados que pueden trabajar perfectamente en el sector de la construcción» pues "España no está para permitirse perder ninguna oportunidad de empleo", ha afirmado.

Cierto. ¿Es perder oportunidad de empleo que la aproveche un "sin papeles"? No tienen sentido ni los 3,5 millones de parados ni las personas a las que abandonamos tantos años, catalogamos con desprecio y que después nos extraña verlos como "manteros". 

La situación abre algún que otro debate. El primero y más importante, es sobre la dignidad del ser humano que ninguno podemos obviar. El otro día asistí a la primera de un ciclo de charlas que lidera un amigo. Después de un debate interesante, concluimos con una reflexión que será el punto de inicio de la segunda: ¿El empleo dignifica al ser humano o todas las personas tenemos una dignidad completa por el mero hecho de ser? La propuesta de Manuela Carmena tiende una mano a revertir la situación que viven aquellos que ven en nuestro país una posibilidad para vivir. Sin más. 

El segundo de los debates tiene que ver con una reflexión que parece que la alcaldesa de Madrid sí ha hecho y la ministra de Empleo, no. ¿Por qué los 3,5 millones de desempleados, aunque pueden, no quieren trabajar en la construcción? ¿Por qué quienes cuidan a nuestros ancianos no son españoles? Podríamos seguir con los butaneros y con otros empleos de baja cualificación. 

De esos desempleados, ¿cuántos están en procesos de formación para optar a nuevas posiciones? En los llamados cursos de reciclaje. Esto enlaza con el tercero de los debates que es el de la subvención perenne. El del Estado que prefiere tener adormecido al individuo a hacerle ver su valor como ser.

La formación, la educación, es el cuarto de los debates. Debe ser cualificada cuyo significado en el diccionario de la R.A.E., nos devuelve como resultados los siguientes:

1. Adjetivo es calificado (de autoridad, mérito  y respeto);

2. De buena calidad o de buenas cualidades;

3. Dicho de un trabajador: Que posee formación especializada para desempeñar una actividad profesional o un trabajo específico;

4. Dicho de un trabajo: Que requiere formación especializada.

Escojan la que prefieran pero parece claro que todas conducen más a propiciar una manera de vivir que al desempeño básico de un trabajo.  

 
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