Educación del Siglo XIX, economía del mismo siglo

Empezando el año le pregunté a mi hija de 10 años si sabía quién era Manuela Carmena, a lo que respondió que no. Evidentemente es un error de familia que mi hija no conozca el nombre de la alcaldesa de la ciudad en donde vivimos, pero es también un error del colegio y el sistema de educación. Cómo podemos dedicar tanto esfuerzo a que conozcan quién gobernó la región hace mil años, darle importancia a la distribución geográfica del siglo XIII, y no dedicar tiempo a entender quién y cómo gobierna hoy.

Pero esta reflexión fue tan solo el inicio de una secuencia progresiva. Un grupo de científicos consiguieron medir las ondas gravitacionales, y el acontecimiento pasó desapercibido por completo en el colegio (ha sido merecedor del Nobel de Física). Posteriormente, justo a la entrada del verano, astrónomos consiguieron distinguir hasta 10 planetas, en nuestra misma galaxia, en donde podría haber vida, y con posibles ecosistemas similares a los de la Tierra; nuevamente, irrelevante en el colegio.

¿Sabías que Júpiter es más viejo que el Sol?

Comprender que navegamos en una nave llamada Tierra, y que todos sus habitantes tienen un aporte en el planeta, un rol, y una responsabilidad me parece bastante más interesante que conjugar un verbo en una forma que nadie usa ni para hablar, ni para escribir.

Dos vecinas “amiguitas” de mi hija llamaron a la puerta a preguntar si mi hija podía salir a jugar, les dije que saldría en dos minutos, que estaba “practicando” a hacer una masa de colores, que se estira y es pegajosa, “slime” dijeron las dos inmediatamente, ellas también elaboran la receta, y al preguntarles por qué todas conocían “slime” la respuesta fue “es tendencia en Youtube”.

Así doy mi siguiente paso. ¿Quién le explicará a la población el impacto de la robótica y la inteligencia artificial? ¿Con qué bases discutiremos las cuestiones éticas asociadas a la computación cognitiva o al transhumanismo?

Me resulta más que evidente el por qué los políticos (dirigentes y quienes están a cargo de los presupuestos públicos) opinan con tan poco criterio en referencia al empleo, la robótica y la nueva economía; y por qué el sistema judicial es solo judicial y no justo. Las mismas reglas e instrumentos sociales y económicos que se definieron para responder a la revolución industrial, no pueden encajarse a golpes en una era digital, cognitiva, transhumanista y a las puertas de la singularidad tecnológica.

Es urgente. Hay zonas en países desarrollados que quieren construir fronteras, y líderes de opinión que creen que una pieza robotizada debería pagar seguridad social, y grupos que creen que el dinero se imprime a gusto de unos. Existe una vasta área en el planeta que desprecia el aporte de la mitad de su población basados en un criterio de género. Hay un loco intentando que un misil circule el planeta “luchando” contra la gravedad (mismo diseño que Colón), y otro que se queja porque el combustible fósil pierde valor económico y piensa que es una conspiración del capitalismo.

Todavía hay dirigentes que consiguen mover masas con los mismos discursos que ya fueron dichos hace 300 años, encuentro una relación directa entre esas palabras y las que están en los libros de texto que se usan en los colegios del mundo en el año 2017. Por la misma razón se puede seguir citando a los pensadores de la ilustración y a fundadores de las democracias occidentales, porque los discursos son los mismos.

No sabe el diputado que blockchain le convierte en absolutamente prescindible en su rol actual. Hablar de democracia no es hablar de votar, ni es dar opinión; acaso no se definen los términos antes de usarlos. Me pregunto si la democracia es la voluntad de la mayoría, o la igualdad forzada, y si en democracia y libertad seremos capaces de adaptar la sociedad a la nueva velocidad. La variable relevante es la velocidad.

Soy un entusiasta de la tecnología y del “futurismo”, y ahora entiendo por qué algunas veces no conseguimos entusiasmar a los demás en el mismo grado; si no vemos con entusiasmo el presente, y seguimos viviendo en el pasado, el futuro simplemente llegará para unos, y aplastará a otros.

 

 

 
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