Draghi pone rumbo al laberinto hacia la normalidad

No fue otra reunión cualquiera, la del pasado jueves 14 de junio fue la que lleva el mercado esperando: aquella en la que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), marcó en el calendario la cuenta atrás a su política monetaria no convencional, es decir, a su intervención indiscriminada en los mercados.

Habrá quien diga que si no hubiera bajado tipos e inyectado liquidez en los mercados con su ambicioso programa de compra de activos aún estaríamos sufriendo los efectos de la crisis financiera. También los hay quienes defendemos que apagar un fuego con otro, es decir, solucionar el problema de deuda con más deuda a menor coste y mayor plazo es pan para hoy y hambre para mañana.

En su reunión del jueves, Draghi lanzó dos mensajes importantes. El primero es que continúan las compras de activos al ritmo actual de 30 mil millones de euros mensuales hasta el final de septiembre de 2018, que se reducirán en octubre y hasta diciembre hasta los 15 mil millones siempre que los nuevos datos confirmen las perspectivas de inflación a medio plazo. El segundo es que los tipos de interés se mantendrán en los niveles actuales (0,00 %, el 0,25 % y el -0,40 %. operaciones de financiación, facilidad marginal de crédito y facilidad de depósito respectivamente) al menos hasta al menos durante el verano de 2019 y en todo caso durante el tiempo necesario para asegurar que la evolución de la inflación.

Después de mantener los tipos bajos e inundar los mercados con billones de dólares en compras de activos, ahora lo que tenemos es un endurecimiento y una retirada (de estímulos) de los bancos centrales de forma coordinada. Veremos si la hasta ahora sólida recuperación mundial enfrenta un nuevo desafío a medida que los crecientes tipos de interés comienzan a dejarse notar.

El problema en el nos ha metido el BCE es importante. Como recuerda Daniel Lacalle, los principales países europeos se han “ahorrado” más de 1,15 billones de euros en coste de la deuda por la manipulación de los tipos de interés y las primas de riesgo del mismo Banco Central Europeo. Adicionalmente, éste ha comprado más del 21% del total de deuda de España, el país -con Italia- más “beneficiado” por las recompras de bonos. Los estados se enfrentarán a más de 2,5 billones de euros de vencimientos de deuda entre 2018 y 2021.

Robin Brooks, director general y economista jefe del Instituto de Finanzas Internacionales, indicó a Reuters que "la inestabilidad política en Italia y el reciente y rápido repunte de los tipos de interés han servido de recordatorio de los problemas que podría enfrentar la zona del euro si se endurecen las condiciones financieras, mientras que los crecientes niveles de deuda en países como Brasil y Turquía traen a la memoria los traumas de los mercados emergentes en los noventa". 

La vuelta a la normalidad en nuestro país nos puede coger a pie cambiado. A un año vista de la primera subida de tipos, aún nuestra economía, como señalaba Mohamed A. El-Erian acertadamente de las mayoría de las economías, “una década después del inicio de la crisis, las economías avanzadas todavía no se han alejado de manera decisiva de un modelo de crecimiento que depende excesivamente de la liquidez y el apalancamiento -primero de instituciones financieras privadas y luego de los bancos centrales-“.

Draghi nos ha indicado los kilómetros que nos faltan para llegar al fin de lo no convencional. A partir del verano de 2019 entraremos en el laberinto hacia la normalidad.

 
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