Dios existe, pero nos cuesta entender y aceptar sus mensajes

Hace unas pocas décadas,  teníamos presente a Dios muchas veces al día, otros quizás alguna vez por semana. Pero una gran mayoría lo tenía presente siempre. Paralelamente también éramos más devotos, ahora nos acordamos de Él y “mucho". Eso sí, solo cuando las cosas no nos van como queremos.

Es una postura muy humana para un humano. Pero totalmente injusto para pretender recibir ayuda, consuelo, fuerzas, salud y en definitiva ilusión por parte de los que no saben o no quieren dar. Todos deberíamos saber repartir esa ilusión, por lo menos cuando las cosas nos van bien o por un camino normal. Camino éste que no valoramos precisamente en demasía, porque ya lo tildamos de normal.

Afortunadamente, el premio "más caro" de mi vida ha sido dar las gracias a cambio de un "graciasssss" que podría muy bien ser el eco del agradecimiento. Cuando das las gracias, en ocasiones, la lógica seria recibirlas más que repartirlas, aunque uno se siente más afortunado repartiendo que recogiendo. Así pues, repartir montones de “gracias” por cada día de vida, es un motivo más para darlas con el mayor ECO posible.

 

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información