Cuando ser pagano es muuuy sexy ;-)!

Alejandro es uno de  mis mejores amigos. Hace poco me envió un vídeo de una entrevista que le habían hecho, pidiendo mi opinión. No fui capaz de terminar de ver la entrevista porque la mujer con quien hablaba era, como le escribí después, “una cursi de cojones que aburre a un muerto”. Me envió risas por whatsapp y me dijo que soy peor que Risto. Pues sí. Pero no soy una cursi.

Unos días más tarde me cerró una cita con uno de sus peluqueros. Al llegar a la peluquería me encontré a un hombre alto y delgado, vestido de negro con una gorra y gafas negras. Tenía muchos tatuajes vistosos en los brazos y la mirada más bien furtiva. “¡Interesante!”, pensé.  

Al final uno tiene que elegir entre convertirse en una “cursi de cojones” o en una​ artista

Al final uno tiene que elegir entre convertirse en una “cursi de cojones” o en una​ artista. Y lo segundo requiere lo que mi calificativo de lo primero echa en falta. Stanis es una de esas personas que deslumbra cuando está en movimiento. No se molesta con grandes sonrisas llenas de dientes blancos perfectos ni con frases hechas y monadas inteligentes para impresionar sin conseguirlo. No necesita llamar la atención porque la consigue sin intentarlo en cuanto saca sus tijeras mágicas.

Según entré por la puerta de ENTER peluqueros, la chica de la recepción me dijo: “veo que no quieres coloración”. La pobre intentó decirlo con una sonrisa, pero se notaba su decepción. No es habitual que una mujer esté contenta con sus canas. Lo normal es que se las tape para parecerse a las it-girls e influencers de las revistas y vídeo-entrevistas. O que vaya resignada, poco arreglada, abandonada a la cuesta abajo de su vejez nada sexy.

Son las nuevas monjas del wellness y lo sexy. Las madres superioras de la dieta equilibrada

Y es que las “cursis de cojones” imponen los pelos perfectos y la belleza “de lejos” como requisito imprescindible para ser atractivo. Intentan ser perfectas en todos los aspectos perfeccionables de la vida. Son las nuevas monjas del wellness y lo sexy. Las madres superioras de la dieta equilibrada, la mecha californiana y ejercicio optimizado en calorías y pulsaciones, la conciliación idealmente coordinada de niños y trabajo apoyada en la app del momento, y las insoportables consejeras – ¡a todas horas!—de cómo mejorar tu vida y tu aspecto haciendo lo que hacen ellas. ¡¡Buajjhh!!!

Pero yo reivindico la belleza de lo que soy tal y como lo soy. La mía y la tuya, por cierto. Me espantan los teñidos y los plásticos inyectados que ocultan la edad, o los políticos de barba blanca y pelo “just for men”. Siempre me he reído con Alejandro de lo mala clienta de peluquería que soy. Sólo quiero una cosa, pero la quiero muy bien hecha. Lo bonito de mis canas es que se muevan y brillen con la luz, mis gestos, y mis ojos. Quiero un corte de cojones. Y nada más.  

En esta sociedad de acumulación de followers y obsesión por ser trending topic se requieren muchos cojones para ser tú mismo. ¿Y cómo puedes aspirar a ser un artista si no te atreves siquiera a ser tú? A lucir lo que eres ahora porque te hace único, distinto y magnético en tu maestría. A convertirte en maestro de lo que sólo tú haces como lo haces tú…

Stanis te sienta en la silla y te pasa un peine por el pelo para ver cómo se mueve, dónde se parte o cómo esconde remolinos. Estudia su caída, su peso, su ondulación. Su mirada deja de ser furtiva para enfocarse con chispa en lo que puede hacer con tu melena. Ahí es donde este hombre discreto empieza a parecer Superman.

Te invito a rebelarte contra esta nueva religión del selfie esforzado. Sé tú mismo. Viste como te apetece. Como te dé la gana y ahórrate el presupuesto de teñidos horteras para ir a ver a un maestro como Stanis y hacerte un corte como Dios manda. Digan lo que digan las cursísimas madres superioras Unisex, en su vocecita plana, cultivadita y tan ideal que aburre hasta a los muertos.

Descubre al artista imprevisible que llevas dentro. Disfruta del placer de usar tus cojones cada vez que te rebelas contra la corriente mayoritaria de bobos, borregos y acaparadores de estrellato vacío. Sé un auténtico pagano de la nueva religión del wellness.  

Los canosos atrevidos –y orgullosos de serlo -- somos los nuevos sexys.

 
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