Crónicas Trumpistas - America First

Si el presidente Trump no sigue empeñado en vaciar inútilmente su presidencia por el sumidero con sus insensatas diatribas con la prensa u otras salidas de tiesto, una de las principales señas de identidad de su mandato será la materialización del lema America First”, presente desde los mismos inicios de su campaña y grabado a fuego en su visión política. Para conocer las líneas estratégicas de este principio no hace falta investigar demasiado; basta con visitar la página de la Casa Blanca y leer las secciones dedicadas al America First Energy Plany a la America First Foreign Policy”. Redactadas con un lenguaje claro y conciso, ambas declaraciones no dan lugar a engaño. Recuerden: ante la duda, nada mejor que recurrir a la fuente original.

En el ámbito energético, el presidente Trump pretende relanzar de nuevo la producción de petróleo, gas y carbón, mediante la explotación intensiva, con personal y medios estadounidenses, de las ingentes reservas existentes en el país, sin dejar de lado las renovables. El desbloqueo de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, paralizados por Obama, y la eliminación de restricciones al fracking y al “carbón limpio”, son los primeros ejemplos materiales de ese America Firstenergético, cuyo impacto doméstico estimo será potente y que, en el ámbito global, insiste en el vuelco geopolítico introducido por el fracking: la rotura del oligopolio petrolero de la OPEC y, como consecuencia, el previsible mantenimiento en el medio plazo de unos precios moderados del crudo.

En política exterior, America Firstsignifica que los esfuerzos nacionales se orientarán, primero, a un refuerzo de la capacidad militar del país, en busca de la llamada “paz mediante la fortaleza”, esto es, ejercer la disuasión y, cuando sea menester, el uso decidido de la fuerza, especialmente en la lucha contra ISIS y el terrorismo islámico. En segundo lugar, la acción diplomática se someterá a un completo proceso de recalibrado, reempaquetado y reenfoque, siempre pensando en qué es lo mejor para los intereses norteamericanos. En asuntos comerciales ello significa, ante todo, ganar mayor cuota de acceso a los mercados a través de pactos principalmente bilaterales, y mediante la cancelación o renegociación de los tratados ya existentes, como ha pasado con el TPP y el NAFTA, y como ocurrirá sin duda con el TTIP. En este sentido, en el futuro próximo cabe esperar acuerdos sectoriales y de menor entidad, así como la utilización de otros vehículos de intercambio económico, y ahí pueden cobrar mucha importancia los niveles regional y local, cuestión a seguir muy de cerca. No debemos olvidar el carácter federal del país y la enorme potencia de sus economías urbanas.

¿Significa todo ello que Estados Unidos se desconectará de los temas candentes de la agenda internacional? No necesariamente, al menos no como podríamos pensar. Siempre que la implicación en un asunto global conlleve efectos positivos para la nación en términos de seguridad, crecimiento, creación de empleo y comercio, veremos compromisos sólidos y duraderos. En caso contrario, comprobaremos cómo el llamado líder del mundo libre se desvincula de aquellas áreas en las que se sienta perjudicado o no percibe adecuadamente representados sus intereses domésticos. Por poner un ejemplo sencillo de esta nueva realidad, no duden en ver a un Trump comprometido con la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de energías renovables… siempre que una parte sustancial de los paneles solares y aerogeneradores sean fabricados en Estados Unidos por trabajadores norteamericanos, usando tecnología norteamericana. De esto va, en suma, el “America First”.

Tal visión suscita, a su vez, numerosos interrogantes. ¿Puede realmente un país, por muy poderoso que sea, “salirse” del marco de interdependencia económica y política de un mundo globalizado? ¿Puede hacerlo, además, sin que el resto de actores del tablero planetario se sientan agredidos y actúen en represalia? ¿Cuál es el mejor enfoque económico y diplomático para enfrentarse a un duro e imprevisible fajador como Trump? A esas preguntas y algunas más trataremos de responder en posteriores entregas. Hasta entonces, permanezcan atentos a los acontecimientos y no den nada por sentado.

Never surrender, queridos lectores.

 
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