Confusión

Confusión es el sentimiento que seguramente experimentamos todos actualmente. No importa de qué se trate, cualquier tema que pongamos sobre la mesa, todo absolutamente todo tiene varias interpretaciones que nos confunden y nos impiden tomar decisiones seguras. De hacerlo, al menos que nos parezcan seguras y nos den tranquilidad.

La cuestión alimenticia es de las más variopintas y con más "expertos" que nos aconsejan. Come "esto" pero evita "esto otro". Si comes verdura que sea de tal clase, aunque para ciertas molestias hay que evitar ciertas verduras de esa misma clase. Sin embargo, esas verduras son indispensables para esta otra cosa. Cuidado con el pescado, tiene toda clase de metales pesados, pero es totalmente necesario incluirlo en la dieta. A ver cómo se interpreta eso.

También son "indispensables" los complementos alimenticios en forma de tabletas, cápsulas, comprimidos, jarabes, infusiones..., hay para todos los gustos. El problema es que, como tienes que tomar tres o cuatro veces al día de cada cosa, no vas a poder hacer nada más en tu vida que ir previniendo posibles males futuros.

El resultado es claro: confusión.

Ya no sabes qué comer, qué beber, cómo dormir y hasta cómo ducharte. No sea caso que te destroce alguna parte de tu cuerpo.

Pero si acudes a los médicos tampoco está claro. Unos te aconsejan que te operes de lo que sea, los hay que ya te reciben con el bisturí en la mano y otros, sin embargo, te aseguran que ni te dejes tocar porque puedes quedar peor que antes. Y eso para el mismo problema. Más confusión.

Y mientras tanto tu sigues con tus dolores y tus problemas, deseando encontrar a alguien en quien confiar.

Otro tanto con los colegios de los niños. Tú deseas para ellos la mejor educación posible y te informas de cómo son preguntando a papás que los llevan al colegio que has elegido, si no te parece bien buscas otro y otro y otro, hasta que decides. Y cuando has decidido, ¿estás seguro de que es el mejor? Siempre te quedará la duda.

Y lo peor es que todos los que te están machacando todos los días con gran cantidad de consejos, hablan con una seguridad y una decisión tal que te hacen creértelos. Y de ahí viene la confusión. Todos hablan con autoridad y todos dicen cosas diferentes.

Se hace difícil creer en alguien porque a muchos les mueven intereses que nada tienen que ver con lo que predican. Y a veces predican tan sincera como erróneamente.  

Estamos en las mismas. No sabemos qué hacer. No sabemos cómo acertar.

Y en estos momentos tenemos otros motivo de gran confusión. La situación política. Jamás en toda mi vida he vivido una situación como esta. Seguro que anteriormente han pasado cosas peores, pero no durante los años que hace que estoy en este mundo. No podemos opinar (opinar sí, pero de qué sirve), no podemos decidir, no tenemos información válida. Me gustaría luchar contra eso pero, ¿cómo?

Llegados a este momento creo que solo podemos cerrar los ojos y dejar que todo siga su curso. No es lo ideal pero..., ya cambiará.

 
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