Cataluña: 18 años de maldición

¿Se sienten cansados? ¿Un extraño escalofrío les recorre la espina dorsal? ¿Desasosiego? ¿Hartazgo? ¿No saben la razón?

Un lejano 2003, apareció en la vida de los catalanes un nuevo Unicornio que nos aseguraría una vida espléndida: el Estatut. Sí, aquella pesadilla de si somos una nación o no, de si no sé en el preámbulo o no, duró 3 años. 3 años de martilleo continuo. Parece que este invento de los partidos de turno no nos interesó mucho a los catalanes, porque votamos menos de la mitad. Pero bueno, fin del infierno. Pues no, llegó el Procés... desde el 2012 que si las estructuras de Estado, que si España es una dictadura, ya saben. Finalmente, el octubre pasado se enterró el Procés en el funeral que ofició Puigdemont con su DUI. Una vez más parece que no contaba con un apoyo mayoritario, la gente siguió haciendo su vida normal. Bueno, va, ahora nuestros políticos se pondrán a currar. Pues no.

“ERC prepara un recuento paralelo de votos con 14.000 apoderados para las elecciones del 21 de diciembre”. Obviamente los partidos ya tienen interventores para asegurar que nadie mete la zarpa en una urna y se lleva un montón de sobres... pero da igual, su objetivo es otro: contaminar el ambiente –deben manejar encuestas poco halagüeñas – y crear un clima “el Estado engaña a los catalanes” y alimentar ooootros 4 años de debates, movilizaciones y performances varias.

Yo sí sé porque estoy harto: desde el 2003 hasta el 2021 habremos alcanzado – tachán, tachán - ¡18 años dando vueltas a la misma plaza! Y mientras tanto, el mundo avanza.