Los retos del sector bancario español

El informe señala a las fintech como la gran competencia de la banca española por la innovación y la desintermediación financiera que proponen

Luis Maria Linde ha señalado, en su intervención los retos a los que se enfrenta el sector financiero español / EFE

Luis Maria Linde ha señalado, en su intervención los retos a los que se enfrenta el sector financiero español / EFE

Acelerar la venta de activos inmobiliarios, reducir la morosidad y aumentar su rentabilidad son los principales retos que señala para el sector financiero el Banco de España (BdE) en su último informe. Además, la rentabilidad permanece por debajo de los niveles de referencia a medio y largo plazo y las entidades se enfrentan a un nuevo marco regulatorio y competitivo más exigente. En relación a la regulación sí que se debe señalar que "las entidades españolas se sitúan, en ambos casos, materialmente por encima de los requerimientos mínimos, si bien, en relación con la media europea, la situación es comparativamente mejor en términos de liquidez que de capital".

"En una economía muy bancarizada como la española, la superación de estos retos es importante para situar al sector bancario en una posición de fortaleza suficiente desde la que contribuir al crecimiento económico y la creación de empleo", según enfatiza el informe.

Como no podía ser de otro modo, el informe señala a las fintech como la gran competencia de la banca española por la innovación y la desintermediación financiera que proponen.

El reto y la oportunidad de las fintech

Durante el XXV Encuentro del Sector Financiero organizado por Deloitte y ABC, José Antonio Álvarez, consejero delegado del Santander, en línea con lo apuntado por el BdE en su infome, ha avisado sobre la creciente competencia de los nuevos operadores tecnológicos, uno de los principales retos que afrontan los bancos tradicionales pues, según ha señalado, "la competencia de estos nuevos actores ya es apreciable en la parte del negocio bancario no regulado, el más rentable. Pero los nuevos jugadores pueden ir más allá".

Cabe recordar que el sector bancario ha sufrido una importante reestructuración desde el comienzo de la crisis en 2008. Así, el número de entidades nacionales (grupos consolidados y entidades sin grupo, de propiedad nacional) ha pasado de 122, al comienzo de la crisis, a 65, en 2017, y el número de oficinas y empleados se ha reducido en un 40% y un 32%, respectivamente, en ese mismo período. La concentración actual será mayor pues el proceso de consolidación todavía no ha finalizado pues la demanda creciente de acceso inmediato desde distintos lugares y canales a una amplia gama de servicios financieros comporta cambios en la estructura y modelo de negocio de la banca tradicional, que exigen mejoras de eficiencia: menos oficinas y mayor desarrollo de aplicaciones móviles.

Ahora las entidades necesitan aumentar su inversión en innovación, con el consiguiente aumento de costes en el corto plazo, para anticiparse a los posibles cambios en su entorno de negocio. La irrupción de las nuevas tecnologías en los servicios financieros puede suponer un cambio fundamental en la forma de operar y relacionarse con la clientela, que debe diseñarse e implementarse de modo rápido, si no se quiere perder cuota de mercado. Este reto resulta aún más complejo si se tiene en cuenta el entorno actual de baja rentabilidad y la incertidumbre existente sobre la viabilidad de los distintos proyectos.

Aunque una de las áreas de mayor penetración de nuevos competidores es la de los pagos, la revolución tecnológica abre la puerta a nuevos competidores en distintas áreas de negocio.

El informe destaca que, a finales de 2017, trabajaban en España más de 5.000 personas en más de 300 firmas (238 compañías fintech y 63 insurtech).

 
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información