La banca busca su lugar

Análisis de la realidad sobre el presente y futuro de la banca española

Hombre con móvil sentado en un banco

Estos días el Banco de España (BdE) ha publicado su "Informe de Estabilidad Financiera" en el que vuelve a invitar a la banca de nuestro país a reducir costes, buscar fuentes alternativas de ingresos y, "en determinados casos", a buscar nuevas operaciones corporativas. La traducción podría ser que cierren oficinas, que suban comisiones y que gestionen nuevas fusiones en el sector financiero para reducir aún más el número de entidades en nuestro país.

Se equivoca el BdE al señalar en su introducción que los mercados financieros nacionales e internacionales han mostrado una relativa estabilidad gracias a las políticas monetarias. Las progresivas bajadas de interés y la desmesurada intervención en los mercados con sus programas de compras de todo tipo de activos, habrá ayudado a mejorar el balance de algunas entidades pero han desestabilizado por completo a quienes dicen proteger: los ahorradores, que, para buscar premio a su esfuerzo de guardar dinero han tenido que, o suscribir deuda a tipos negativos, o abrazar un riesgo completamente desconocido.

Crece la volatilidad

Así mismo, los mercados de renta variable han sufrido las consecuencias de esas políticas, pues una mayor liquidez se ha traducido en una mayor fluctuación de los precios, también conocida como volatilidad, y que además mide el riesgo que se asume en determinadas inversiones. De esta forma, la aludida estabilidad de los mercados responde a una calma tensa a la espera de nuevos acontecimientos que en los próximos días van a suceder. 

Pero que no nos lleven a equívoco. Resolver deuda con más deuda nunca puede ser la solución. No lo es para las familias. Imaginen para los estados. La única diferencia es que las familias responden y soportan las consecuencias de sus malas gestiones, y los organismos públicos esperan que sea el próximo el que se atreva a hacerlo. Sin embargo, cuando este llega recurre a más deuda para solventar la situación en su mandato. Y así cuantos le suceden. 

Más deuda con menor pago de intereses tampoco es la solución pues cuando éstos suban quizá el deudor se queda sin capacidad de pago. Y lamentablemente ese es el sistema más usado en la banca actual.

La situación de la banca española

Según el informe presentado por el BdE, la banca española no presenta problemas para obtener financiación. Sus activos dudosos continúan reduciéndose (desde el año 2013, ya se han reducido en un 38% -muy lento parece-). En términos de solvencia, la denominada ratio de capital ordinario de nivel 1 (CET 1) se mantiene en el 12% superando así el mínimo regulatorio (a través de este ratio se mide la salud financiera de un banco pues mide si, ante un imprevisto inmediato, los fondos de los que dispone y el riesgo que asume con los activos que tiene en su balance serán suficientes para superar dicho imprevisto). El mínimo exigido por el Banco Central Europeo (BCE) para nuestra banca se sitúa en el 9,5% (si bien cada entidad tiene un nivel de exigencia distinto).

El mejor aliado de las entidades desde la crisis, el BCE, está resultando ser el mayor enemigo pues las ha llevado a una situación de estrés en su negocio natural bancario (compra y venta de dinero mediante depósitos con los que se financia y préstamos sobre los que obtiene recursos) obligándolas a la supresión de costes (cierre de oficinas y despido de empleados), a la concentración (fusión de distintos grupos bancarios) y al aumento de las comisiones para que puedan mantener los ingresos.

Rentabilidad reducida

Así, en el informe del BdE, puede verse cómo la rentabilidad de la banca se mantiene, a la baja, en un 6,1%. Como indica el BdE "lastrada por la presión que, sobre los márgenes, ejercen los bajos tipos de interés, lo que unido a un continuado descenso del crédito y un nivel de activos improductivos todavía elevado, provoca unos niveles de rentabilidad reducidos".

El informe también constata cómo el dinero no acaba de fluir tal y como le gustaría al BCE, para que así tanto gobiernos (reformas fiscales) como las entidades (préstamos) complementaran sus políticas monetarias. De este modo, todas las líneas de crédito a familias, empresas y refinanciaciones continúan bajando tal y como puede apreciarse en el siguiente gráfico.

El auge del fintech

La llamada revolución tecnológica financiera o fintech está cambiando los patrones en las relaciones de la banca con sus clientes. En el primer informe mundial sobre este fenómeno que han realizado conjuntamente CapgeminiLinkedin en colaboración con la asociación financiera Efma, se señala que la mitad de los usuarios de banca del mundo ya utilizan, al menos, una solución ofrecida por alguna de las empresas que están desarrollando en fintech.

Como también puede leerse en el informe, estas empresas están en claro auge y los clientes de banca cada vez sienten mayor confianza y seguridad hacia las aplicaciones que les ofrecen, pues pueden consultar sus estados financieros agregados y realizar todo tipo de transacciones.

El futuro

El puzzle es sencillo. La banca no sabe cómo acercarse a sus clientes y las fintech saben cómo hacerlo pero tienen que invertir dinero en darse a conocer y promocionar sus virtudes. Así que la pieza que une a todas las partes es la sinergia. Sólo a través de la unión de la banca y las fintech puede verse el futuro del sector financiero.

La inversión en la banca ya no puede ser en espacios físicos y sí en tecnología y seguridad. El destino de los empleados de banca es ser profesionales del sector que estén a disposición de los clientes para acompañarles en sus decisiones financieras, pero sin poder incidir en qué producto es el más apropiado para sus distintos fines.

Las fintech, por su parte, también deben asociarse pues cada una de ellas se ha especializado en una solución, por lo que la mejor experiencia de su usuario pasa  por poder interactuar con cuantas precise a través de un único acceso (sin tener que salir y entrar constantemente en tantas aplicaciones como gestiones precise realizar).

El siguiente desarrollo será aplicar la tecnología tanto al ciclo como a los distintos eventos vitales y ponerlos en línea con los distintos objetivos, es decir, con la planificación financiera. Este futuro cada vez está más presente.

 
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