Yellen y Draghi se alinean contra Trump

Los discursos de los máximos responsables de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa han servido para lanzar mensajes a las políticas de Trump

Mario Draghi y Janet Yellen mantienen una conversación durante el foro de Jackson Hole / Reuters

Mario Draghi y Janet Yellen mantienen una conversación durante el foro de Jackson Hole / Reuters

Durante estos días, y como cada año, los presidentes de los distintos bancos centrales, así como otros representantes de estos organismos junto a economistas, académicos y legisladores, están reunidos en el foro anual de Jackson Hole. El objetivo de este foro debiera ser esbozar las líneas de la futura e inminente política monetaria por un lado, y tomar el pulso a cómo se prevé será la economía y el mercado global en los próximos meses.

El de este año, y a tenor de los discursos pronunciados por Janet Yellen y Mario Draghi, va de todo excepto de esto. En sus intervenciones los máximos responsables de los bancos centrales de Estados Unidos y de Europa, respectivamente, han lanzado sendos mensajes a Donald Trump y a dos de sus anunciadas medidas: la relajación normativa y el endurecimiento de los acuerdos de comercio con la subida de los aranceles como la parte más visible de los mismos.

Es una clara llamada a que ahora el foco de la economía ya no está en la política monetaria y sí en dinamizar y preservar factores externos que pueden condicionar el crecimiento global.

Janet Yellen y la memoria histórica

El discurso de la presidenta de la FED (Sistema de la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos) ha girado en torno a los 10 años de la crisis y al trabajo realizado por las distintas instituciones para superarla y hacer que el sistema financiero sea más seguro y fiable.

Sin hacer mención alguna a su programa de subida de tipos de interés ni a la venta de activos para aligerar su balance, sí ha afirmado que los bancos asumieron demasiados riesgos, especialmente en el mercado inmobiliario, y ha señalado que toda la normativa aprobada durante la pasada década ha contribuido a mejorar la cantidad y la calidad del capital de las entidades financieras con respecto a sus activos de riesgo, haciéndolas más consistentes ante próximas crisis.

En esta línea, ha reconocido la posibilidad de que el sistema ahora esté excesivamente regulado. Por este motivo, señala, la FED está monitorizando y observando cómo hacer ajustes que lo simplifiquen, siempre y cuando eso no implique una nueva relajación de las entidades que pueda, de nuevo, poner riesgos en el sistema. Una de las normas a revisar, según Yellen, sería la regla Volcker que se aprobó para limitar la actividad especulativa de los bancos y cuya simplificación podría tener beneficios para la liquidez del sistema (máxime ahora que tiene como objetivo vender activos para aligerar el balance de la FED).

Sea como fuere, sí matiza que estos ajustes deben ser modestos. Finalmente, ha advertido que sería un error olvidar lo vivido durante esta crisis: tanto sus orígenes como lo vivido durante ella.

Mario Draghi: evitar el proteccionismo

El discurso de Mario Draghi ha versado sólo sobre el error que supone cerrar el mercado máxime cuando ahora la economía de la zona euro comienza a repuntar. En su comparecencia ha aprovechado para señalar los errores que supone para el comercio internacional el aumento de las trabas. Ha recordado que la existencia de los organismos multilaterales tiene como fin contribuir a eliminar las barreras que separan a los países y a fomentar el intercambio entre los mismos.

"El comercio abierto, las inversiones y los flujos financieros desempeñan un papel clave en la difusión de nuevas tecnologías a través de las fronteras que impulsan mejoras en la eficiencia", afirma Draghi para luego añadir que "deben resistirse los impulsos proteccionistas" a pesar de reconocer que son una respuesta social natural al crecimiento más allá de un determinado punto y a la desconfianza en el sistema.

Ha advertido que los esfuerzos deben centrarse en la productividad pues la proyección de la población de las economías más avanzadas tiende a disminuir (elevado envejecimiento y reducción de la natalidad). Así, según indica, "en 2025 habrán 35 personas de 65 años o más por cada 100 personas en edad de trabajar en los países de la OCDE, en comparación con las 14 que habían en 1950. Al mismo tiempo, los niveles de deuda pública han aumentado en esos países del 56% del PIB en 2007 a alrededor del 87% en la actualidad. Sólo un mayor crecimiento potencial puede proporcionar una solución duradera".

Del mismo modo, ha señalado, coincidiendo con Yellen, el enorme error que sería una relajación reguladora del sector financiero.