¿Se aplicará el tipo superreducido del IVA al transporte público?

Si se redujera al 4%, se podrían inyectar 150 millones de euros al sistema con vistas a invertir en mejoras del servicio (renovación flotas, etc.)

Una taquilla del transporte público de los barceloneses / CG

Una taquilla del metro de Barcelona donde se compran los billetes / CG

La directiva que plantea la Comisión Europea daría libertad a los estados miembros para determinar a qué productos o servicios se les aplica un tipo u otro. En el caso del transporte público, si se le aplicara el tipo superreducido del 4%, se traduciría en una inyección de 150 millones de euros al sistema, que servirían para invertir en mejoras de servicio como transición hacia flotas más sostenibles, mejora de las frecuencias de paso, etc.

La asociación de transporte público ATUC, que engloba a los principales operadores en nuestro país, considera que la propuesta de Bruselas de flexibilizar el IVA abre la puerta a que el transporte público pueda pasar del tipo actual reducido del 10% al superreducido del 4%. Este cambio en la tributación permitiría tener más recursos para afrontar el desafío actual al que se enfrenta el transporte público, que debe liderar el replanteamiento de la movilidad en las ciudades sobre las bases de la sostenibilidad y la tecnología para mejorar la experiencia de servicio de usuario.

El transporte público tributa actualmente al IVA reducido (10%), al igual que el ocio por ejemplo, ya sea la hostelería o espectáculos deportivos. Una equiparación injustificada, ya que el transporte público garantiza la movilidad universal (independientemente de edad, salud física, niveles de renta, etc.) y, por tanto, debe considerarse como bien de primera necesidad. 

ATUC explica que esta hipotética bajada del IVA apenas tendría impacto en el bolsillo del usuario al estar los billetes subvencionados. Y es que de media, un viajero paga a través de las tarifas la mitad del coste del servicio que recibe. En la actualidad, los precios de los billetes y abonos en España están muy alineados con los niveles de renta de la población y son más bajos que en otras ciudades europeas. Por citar un ejemplo, el abono de transporte mensual en Berlín es casi 25 euros más caro que en Madrid, cuando ambas ciudades tienen un PIB similar (según los datos del Barómetro EMTA 2015).

Por el contrario, sí supondría un revulsivo para acometer mejoras del servicio y tener un sistema donde la relación calidad/precio sea todavía más evidente.