Flash crash en Estados Unidos y efecto contagio mundial

El índice industrial Dow Jones Industrial Average perdió un 4.6 %, el S&P 500 cayó un 4.5 % y el Nasdaq Composite retrocedió un 3.7%. El perfecto flash crash

Evolución del índice Dow Jones Industrial Average en la sesión del 5 de febrero de 2018 en el que se aprecia el flash crash / Yahoo Finance

Evolución del índice Dow Jones Industrial Average en la sesión del 5 de febrero de 2018 en el que se aprecia el flash crash / Yahoo Finance

Más de una vez hemos oído aquello de que "cuando Estados Unidos estornuda, el resto del mundo se resfría". El efecto mariposa de las caídas en todos los principales índices norteamericanos del lunes 5 de enero (que ya forma de la historia), no se ha hecho esperar y se ha propagado por el resto del continente. De este modo, el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio ha cerrado la sesión de este martes con una caída del 4,73%, la mayor desde noviembre de 2016 y en Europa, nuestro índice Íbex se deja un -1,44 % (en la apertura incluso había perdido los 10.000 puntos con un -3,31%) y borrado las ganancias de este mes de enero, y el Eurostoxx se deja un -1,26%.

Veremos cómo avanza la jornada. Mientras tanto la pregunta que ahora hay es hasta cuándo seguirá el recorte. Como recuerda Expansión, en jornadas anteriores firmas de inversión como Goldman Sachs se planteaban cuándo comenzaría la "inevitable" corrección en los mercados. Desde Credit Suisse apuntaban, al menos antes de adquirir tanta contundencia, que de confirmarse sería una "corrección saludable" tras los excesos de los últimos años. La pregunta ahora es qué magnitud alcanzará. Los propios analistas de Goldman recurrían a la estadística para señalar que la media de las correcciones en ciclos alcistas es del 13%, y suele prolongarse durante cuatro meses, el mismo plazo en el que los mercados logran recuperar lo perdido.

Por qué se desplomaron las bolsas de Estados Unidos

En la sesión del lunes 5 de febrero de 2018, el índice industrial Dow Jones Industrial Average perdió un 4.6%, el S&P 500 cayó un 4.5% y el Nasdaq Composite retrocedió un 3.7%. El perfecto flash crash, esto es súbita y repentina caída de los mercados. Curiosa forma de dar la bienvenida al nuevo presidente de la FED, Jerome Powell.

Como vemos en el gráfico, el precio del S&P no paró de bajar desde las 12 de la mañana.

Los analistas apuntan, como puede verse en el siguiente video, a tres motivos: el repunte de la inflación (que impulsa el rendimiento de los bonos al alza y que amenaza una subida de los tipos de interés más allá de lo estipulado), la sobrevaloración de los activos y el riesgo político (no sólo por la tensión entre Donald Trump y el FBI, sino también por el ya tradicional "techo de deuda"). 

Esos tres motivos hicieron aumentar la presión vendedora que ya comenzó el viernes 1 de febrero y que ha tenido su continuidad en la sesión del lunes. La ferocidad del declive, de acuerdo con los analistas de Morgan Stanley, ha drenado la liquidez del mercado a medida que los algoritmos de negociación se retroalimentaban entre sí. La liquidez ha caído un 50% en algunos lugares desde el viernes, lo cual reduce, ostensible y obviamente, el volumen de operaciones. Esto ha provocado, según indica Anthony Mirhaydari de InvestorPlace, un desequilibrio en el lado de las ventas de unos 3.400 millones de dólares al final, lo que está impulsando la caída fuera de mercado.

Además, el viernes hubo un volumen récord de operaciones en productos ETF inversos, que ganan cuando el mercado pierde (una señal contraria positiva).

Todo lo anterior ha provocado que, en sentido inverso, el llamado "índice del miedo" que mide la volatilidad (CBOE VIX) se disparó un 115% tal y como puede verse en el siguiente gráfico:

Índice CBOE Vix / Yahoo Finance

Algunos analistas como los de Goldman Sachs, tal y como decíamos al inicio, y como recuerda Marc Fortuño, afirmaron que las condiciones apuntan a que el mercado de valores verá una corrección del 10% al 20% en los próximos, ha sido al 13% en un periodo de cuatro meses y sólo tarda cuatro meses en recuperarse. Otros aprecian que las economías occidentales ya están en la fase de madurez en su crecimiento y que, aunque persista, ya podemos llegar a una fijación de precios.

Otros lo vemos como un proceso sano de consolidación, aunque también como efecto directo de las políticas monetarias llevadas a cabo por los bancos centrales en las que los tipos de interés casi cero (y negativos en algunos tramos) y la inyección masiva de liquidez han alterado ostensiblemente la valoración de los activos por afectar al precio del activo libre de riesgo y, en consecuencia, a la prima de riesgo. Sin conseguir los efectos que buscaban sobre la liquidez. Veremos ahora cómo proceden al observar los efectos de revertir dichas políticas. Escenario más complicado aún para Jerome Powell.