El mundo al revés... el proteccionismo del que ha hecho gala el Partido Popular en su mandato y medio choca frontalmente con la modernidad y la apertura que el nuevo gobierno socialista propone. Cierto, veremos cómo la acomenten. No tanto por capacidad propia, sino por la mayoría que no tienen en el Congreso que les obligará, seguramente, a ir a golpe de decreto si quieren que sus propuestas lleguen a buen puerto. 

De entre todo lo que he escuchado esta última semana, destaca el propósito de Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, quien ha hecho una declaración de intenciones más propia de un pensamiento liberal que no de uno socialista (al menos, del que nos tenían acostumbrados hasta ahora. Ribera ha manifestado que "España debería de haber invertido los últimos diez años en la diversificación industrial y económica, y en soluciones alternativas que sean atractivas para los jóvenes y la población local, en vez de desperdiciar dinero en mantener situaciones (de subsidio) que tienen poco futuro". Como consecuencia, ha mostrado su "preocupación" por el futuro de la población que vive en comarcas cuyo "monocultivo económico" y prosperidad depende de las minas de carbón o de las centrales térmicas.

Diversificar la economía es un gran fin para un país como el nuestro que crece lastrado por el proteccionismo político hacia sectores de actividad cuyo mejor regalo para su modernización es la competencia. Esconderse detrás de subvenciones es el mejor indicativo de ineficiencia económica.

Diversificar la economía es una invitación a fomentar la competencia, es apostar por la creación de riqueza en poblaciones que, de otra forma, se abocarían a la despoblación y a la exclusión en cuanto la principal fuente de ingresos desaparezca. Es apostar por la educación y el empleo pues se crearán nuevas actividades que requerirán formación para las nuevas especialiaciones. Algo tan elemental y antiguo como es la diversificación puede ser, paradógicamente, la punta de lanza de la modernización que se propone desde el Ejecutivo del que esperamos que no convierta en cautivas del subsidio a las nuevas soluciones.