Sant Jordi, la constatación del fracaso del modelo editorial en España

Un solo día representa el 8% de las ventas de libros totales anuales en castellano y el 15% de los libros en catalán

Una parada de libros de política en una calle de Barcelona, durante la diada de Sant Jordi / EFE

Alguien puede sorprenderse por el titular. ¿Cómo podemos considerar el día de Sant Jordi - el día del Libro - como un fracaso del mundo editorial? Sí, han leído bien. Habla del fracaso de un modelo del mundo editorial, no de la industria editorial en su conjunto. Las cifras son elocuentes. En un sólo día se concentran el 8% de las ventas totales del libro en castellano, y más del 15% de las ventas del libro en catalán. Es decir, se vende lo que se debería vender en 30 y en 54 días respectivamente.

¿Cifras correctas de ventas de libros o parciales?

Que una industria tenga una especial dependencia de un sólo cliente o de un sólo evento no es positivo. Pero si desentrañamos las cifras de las ventas en Sant Jordi de forma real, veremos que lo peor está aún por decir. Todos somos conscientes de que el único subsector del libro que ha crecido estos años en la industria editorial es el libro de texto. Con una presencia mínima, por no decir nula, en la Feria de Sant Jordi.

Vista de Las Ramblas abarrotadas de gente durante la Diada de Sant Jordi / EFE

Según los datos más recientes de la industria editorial, en España se venden cerca de 157.000.000 de libros anualmente. De los cuales, alrededor de un 16% en Cataluña. Aproximadamente unos 25.000.000 ejemplares. La literatura, a la baja los últimos años y principal estrella de la diada, representa un 19% del total. Extrapolando, en el caso citado, poco más de 4 millones de libros anuales vendidos. Las cifras de los últimos Sant Jordi hablan de una cifra de ventas cercana a los 2 millones de ejemplares. Es decir, casi el 50% de la literatura se vende en un sólo día. Imaginen una empresa cualquiera con una dependencia de un sólo día de todas sus ventas anuales. Aquí no una empresa, sino un sector como el editorial. 

Pero esas cifras esconden datos aún más preocupantes si nos centramos en el libro en catalán. Algunas editoriales llegan a vender cerca del 75% en ese único día. Cuando ese es el modelo económico, sin lugar a dudas algo falla. Algunos que llevamos cerca de 30 años en el sector comentamos que esa dependencia tan elevada de un acto popular es un síntoma de fracaso. Una industria sea editorial o carnicera no puede depender sólo de un único acontecimiento o de un único cliente.

El mercado internacional como salvación

El idioma español es el segundo más hablado del mundo tras del chino. Aunque sorprenda a más de un lector, está por encima del inglés y obviamente del francés. Pese a ello, su presencia en el mundo editorial sigue siendo reducida en comparación con otras lenguas.

Idiomas mas hablados en el mundo

La presencia del inglés e incluso el alemán en las ferias internacionales editoriales es muy importante. La feria de Frankfurt es un reguero de editoriales de habla inglesa, incluso tienen un Hall propio. También obviamente de editoriales en lengua alemana, mientras que las españolas, incluso los grandes grupos, tienen un lugar minoritario.

Feria de Frankfurt acto / CEL

Aunque Frankfurt Buchmesse sigue siendo la Feria referente en el mundo editorial, la apuesta de la industria editorial inglesa y francesa han potenciado Ferias como Londres - la London Book Fair - o París - Salon du Livre - También la apuesta local ha hecho crecer ferias desconocidas hace unos años, por ejemplo, algunas asiáticas como Tokyo o Delhi e incluso una con apoyo de la Feria de Frankfurt y el Gobierno de Emiratos como la Abu Dhabi Book Fair. Lugares todos, por cierto, donde la presencia en español es prácticamente nula, a pesar de la demanda.

Abu Dhabi Book Fair / CEL

Sólo la Feria de Guadalajara en México ha conseguido hacerse un hueco entre las principales Ferias internacionales. La Feria líder en España, Liber, se ha convertido en la vergüenza del sector. Los grandes grupos editoriales incluso envian a pocos representantes simplemente para no hacer un feo a las Instituciones y no ser vistos por la competencia como los que no apoyaron el sector. La demagogia editorial en su esencia.

No hay que olvidar que el mundo editorial español está centrado en la ingente labor de Planeta, más divisiones de grandes editoriales, y algunas editoriales de prestigio que son más conocidas en España que en el exterior. La labor ingente de José Manuel Lara fue la base en la que se ha apoyado la industria desde principios de siglo. Su desaparición ha hecho aún languidecer más un sector necesitado de más ideas y menos romanticismo.

Cuando uno pasea por las Ferias ve con curiosidad a algunas editoriales muy ágiles hacer mejores negocios en el extranjero que otras mucho más mediáticas cuya estructura y modelo responde exclusivamente a días como Sant Jordi. La triste realidad es que la mayoría de editoriales tienen un modelo basado en "pelotazos literarios", libros de texto o "eventos en días" como el 23 de abril. Y eso, seamos sinceros, es fracasar como modelo de trabajo. La industria editorial siempre se ha vanagloriado de tener a los mejores. Como un azucarillo, esa realidad tiende a desaparecer en España. La perdida de Jose Manuel Lara no sólo fue la perdida del mejor editor de la historia de España sino seguramente de uno de los mayores talentos editoriales en Europa.

Tras él, llego el silencio, modelos forzados, búsqueda constante de pelotazos y perdidas anuales maquilladas en días de luz de un sector que un día fue referente. Ahora la máxima es salir en la tele, vender mil libros, y decir que eres editor. Lo de crear futuro, volver a ser un motor social - económico, parece imposible con unas ideas tan pasadas y unos fracasos tan presentes.

 

 
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