Las últimas reformas en las pensiones lastran el poder adquisitivo

Las rentas vitalicias se presentan, según un informe, como la mejor manera de incrementar los ingresos de un jubilado durante toda su vida

La jubilación de la generación del 'baby boom' pondrá en peligro el pago de las pensiones, según BBVA / EFE

La jubilación de la generación del 'baby boom' pondrá en peligro el pago de las pensiones, según BBVA / EFE

Las reformas de 2011 y 2013 provocarán una caída media del poder adquisitivo de alrededor de 350 euros al mes a una persona que se retire hoy a lo largo de su vida como jubilado. Esta es una de las conclusiones del informe Soluciones para la jubilación. Naturaleza, ventajas, defensa y fomento de las rentas vitalicias en España que ha realizado Analistas Financieros Internacionales (Afi) para UNESPA (Asociación Empresarial del Seguro).

A título de recordatorio, dichas reformas, orientadas fundamentalmente a gestionar los márgenes de elegibilidad y del gasto, introdujeron lo siguiente: la del 2011 trajo el retraso de la edad de jubilación a los 67 años en 2027, aumento del Periodo de Cómputo de la pensión (a 25 años en 2022) y se anuncia la introducción del Factor de Sostenibilidad (FS). Por su parte, la reforma de 2013 aportó medidas clave como la introducción del Índice de Revalorización de las Pensiones (IRP, que vincula la actualización anual de las pensiones a este índice y no a la inflación o el incremento del nivel general de precios) y la entrada en vigor del FS en 2019.

El IRP no podrá ser menor del 0,25 % y será mayor, por lo tanto, las pensiones por jubilación se incrementarán, sólo cuando crezcan los ingresos o el saldo presupuestario de la Seguridad Social o se reduzca el número de pensiones o la pensión media del sistema, y viceversa con un límite máximo que no podrá ser mayor de la inflación más 0,5 %. Por su parte, el FS es un mecanismo de ajuste basado en la evolución de la esperanza de vida a partir de 2019. Se trata de un índice que arranca de 1 en este año y va creciendo a medida que lo hace la esperanza de vida. Este factor se revisará cada cinco años.

En el informe señalan que estas reformas van a tener la virtud de hacer sostenible el sistema público de pensiones, al menos hasta que las generaciones del baby-boom hayan entrado de lleno en la jubilación y proporcionarán un decisivo margen de maniobra para instrumentar soluciones adicionales. 

Crecimiento económico insuficiente y envejecimiento de la población

Desde Afi señalan dos factores como los determinantes de la pérdida del poder adquisitivo futuro: los fjulos demográficos y el crecimiento económico.

Por un lado, el escenario demográfico, tal y como hemos señalado en otras ocasiones, es claramente alentador. Las proyecciones demográficas del INE apuntan a un incremento medio anual del 1,7% entre 2015 y 2035, llevando el colectivo a rozar los 5 millones de personas en este último año, desde los 3,4 millones actuales. Las pensiones de jubilación que atenderá el sistema público pasarán en 20 años desde los 5,6 millones actuales a los más de 8,3 millones en 2035.

Flujos demográficos / Afi

Otro dato significativo es el cambio significativo que ha experimentado la esperanza de vida desde el año 1.900 (cuando se creó la Seguridad Social) hasta la actualidad. En aquel entonces, a los 65 años, según recuerda AFI de las Tablas de Mortalidad del INE, solo sobrevivía el 26,2% de una generación (sintética) y a esa misma edad la esperanza de vida era de 9,1 años. Hoy (2015), las edades equivalentes a las que se dan estos dos rasgos biométricos son, respectivamente, los 91 y los 81 años. Y aún nadie ha actualizado el sistema. Así que para asegurar la pervivencia del sistema, ¿tendríamos que vivir sólo 9 años después de jubilados? ¿Y si nos prejubilamos?

Por otro lado, en cuanto al crecimiento económico, las previsiones de Afi se asientan sobre la base de la consolidación de la actual recuperación económica hasta 2020, momento en el que estimamos que la economía española crecerá a ritmos del 1,7 % anual. El crecimiento del empleo acompañará prácticamente en la misma magnitud al de la actividad económica, entendiendo, por tanto, que el avance de la productividad laboral se mantiene constante en el 0,1-0,2 % anual. A partir de ese momento, las proyecciones demográficas descritas con anterioridad traerán consecuencias, tanto para el mercado de trabajo, en términos de una menor población activa y empleada, como para la economía, cuyo ritmo de crecimiento anual se resentirá tal y como puede apreciarse en el siguiente gráfico. 

Crecimiento PIB y evolución salarios / Afi

Cómo afectarán las reformas

Dentro del escenario descrito, veamos cómo afectarán los distintos factores introducidos por las reformas. 

  • Ampliación del periodo de cómputo de la pensión: incrementará de forma lineal desde los 15 años hasta los 25 años a razón de un año por año. Esta medida lleva a la base reguladora de la pensión un mayor número de años con salarios reducidos al avanzar el cómputo por el tramo descendente de la curva de salarios representativa (así lo apreciamos en el gráfico anterior).

  • Aplicación del IRP y no de la inflación como coeficiente de actualización: las estimaciones de Afi señalan que en el periodo proyectado (2035) debería ser negativo y que, como no es posible, se aplicará el mínimo del 0,25 %.

  • Factor de Sostenibilidad (FS): entrará en vigor en 2019 y reducirá la cuantía de la primera pensión por el efecto del alargamiento de la esperanza de vida. En el periodo de proyección, la cuantía de la pensión de jubilación va registrando una pérdida que ya acumula un 10 % del valor que le hubiera correspondido si no se hubiese aplicado el FS en 2035. 

Proyección IRP y FS a 2035 / Afi

La aplicación del IRP (0,25 % versus una posible inflación del 2 %) junto al FS según esperanza de vida serán las causantes de la pérdida del poder adquisitivo. Para ello, hacen una proyección de los componentes de la tasa de sustitución (esto es, el valor de la primera pensión por jubilación que se recibe del sistema una vez jubilado el individuo, comparado con el salario que se recibía antes del momento de la jubilación).

Proyección tasa de sustitución / Afi

Como señalan en el estudio, puede comprobarse que se trata de caídas muy significativas sobre la capacidad general de las pensiones para reemplazar a los salarios tras la jubilación en nuestro país. La pérdida de poder adquisitivo se cifra, como hemos señalado anteriormente, en 350 euros al mes a una persona que se retire hoy a lo largo de su vida como jubilado. 

Las rentas vitalicias, posible solución al gap

Desde Afi proponen que se fomente la constitución de rentas vitalicias pues, desde su punto de vista, son la solución asegurada para evitar que una persona sobreviva a sus ahorros. Son rentas “para toda la vida” constituidas a partir del ahorro previsional realizado gradualmente durante la vida laboral o a partir de un patrimonio también acumulado previamente (como podría ser un inmueble. A este respecto, Manuel Álvarez, nuestro experto en pensiones, ya propuso como posible solución de las pensiones una actualización de las hipotecas inversas).

Los recursos que se pueden destinar a constituir una renta vitalicia pueden ser muy variados: ahorro financiero convencional (depósitos, fondos, acciones…), viviendas (principales o secundarias), derechos diversos (traspasos de negocios, licencias...), etc. Las rentas vitalicias permiten convertir el patrimonio en una renta que complemente mes a mes la pensión pública.

Cabe recordar que en la actual normativa del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), las ganancias patrimoniales (plusvalías) realizadas en la transmisión de elementos patrimoniales (hasta un valor de 240.000 euros) están exentas siempre que se dediquen íntegramente a la adquisición de una renta vitalicia, el titular de dicho patrimonio tenga 65 o más años y dicha renta se adquiera en su favor. Además, el tratamiento fiscal de la renta al empezar a percibirse es beneficioso.

En este sentido, Afi considera que para resolver el gap, esto es, evitar la pérdida de poder adquisitivo, no es necesario ahorrar más, sino hacerlo mejor pues los recursos ya están disponibles en una sociedad que ha cambiado sus estructuras familiares y en la que la creciente longevidad exige un mayor esfuerzo previsional por parte de todos: 

Según sus cálculos, unos 63.000 euros son suficientes para afrontar la constitución de una renta vitalicia que compense la pérdida de poder adquisitivo citada de 350 euros al mes. Esos 63.000 euros equivalen a una tercera parte del patrimonio medio actual de los hogares encabezados por personas mayores de 65 años.

El estudio de Afi estima que la reducción del poder adquisitivo de las pensiones públicas podría provocar un descenso anual medio del empleo del 1,5% entre 2017 y 2035 (unos 330.000 empleos equivalentes a tiempo completo); y un descenso similar del producto interior bruto (PIB). Las rentas vitalicias pueden contrarrestar estos efectos macroeconómicos negativos al generar una demanda interna que proteja el empleo y el crecimiento económico. Además, estas rentas garantizan un nivel de vida a quienes las perciben porque están aseguradas, se viva el tiempo que se viva. De esta forma, las rentas vitalicias evitan que una persona sobreviva a sus ahorros, lo que sería una muy mala noticia; o que haya un exceso de ahorro acumulado cuando aquella fallece, lo que sería ineficiente porque implicaría que esa persona ha tenido una calidad de vida inferior de la que se podía haber permitido.

A modo de conclusión, destaca el informe que las rentas vitalicias comparten con las pensiones de la Seguridad Social su carácter de rentas de jubilación “para toda la vida”, son sostenibles por definición debido a la técnica actuarial en la que se basan y están garantizadas por una aseguradora, que se rige por unos estándares de solvencia muy elevados. Además, pueden referenciarse a la inflación.

 
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